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ENOLOGIA

RON BLANCO O AÑEJO (?)

Instituto de los Andes - Panel: Ron 

LA COCTELERÍA REVOLUCIONA LAS TRADICIONES CUBANAS "Mis mojitos en La Bodeguita, mis daiquiris en El Floridita", dijo Hemingway al hablar de dos de los tradicionales bares de La Habana que desde entonces han vivido y cobrado de la gloria de ser mecionados por uno de los más importantes escritores del siglo XX.

Por: Silvia Ayuso (dpa)

LA HABANA (DPA) - Al pensar en Cuba, casi de inmediato se visualiza una buena copa de ron o, más específicamente, un mojito o un daiquiri. Al fin y al cabo, hasta Hemingway tiene parte de culpa en el extendido tópico por haber afirmado: "Mis mojitos en La Bodeguita, mis daiquiris en El Floridita", dos tradicionales bares de La Habana que desde entonces han vivido -y cobrado- de la gloria de ser mencionados por uno de los más importantes escritores del siglo XX.

Los mojitos y daiquiris hechos en estos ya míticos locales de la Habana Vieja cumplen con la vieja tradición cubana: ron blanco de tres años con azúcar, hierbabuena, soda, limón y hielo.

Pero las tendencias internacionales actuales están provocando un cierto debate entre los expertos cubanos en la bebida nacional: ¿Hay que seguir usando el tradicional ron blanco o debería éste ser sustituido por el añejo, el ron oscuro que en el resto del mundo se usa cada vez más en la coctelería.

Para muchos cubanos, la mera duda supone un absoluto "sacrilegio". La tradición dicta que la popular bebida nacional debe ser mezclada con ron blanco y así, afirman, debería seguir siendo.

Mas algunos altos directivos de la marca de ron cubano más internacional, Havana Club, creen que la tradición debería dejar paso a las tendencias modernas.

"El mercado de las tendencias mundiales es de mezclar cocteles con (rones) oscuros", por lo que en Cuba "habrá que cambiar los patrones", señala el jefe de marca de Havana Club International, Adalberto Rodríguez.

Por eso, esta empresa está reforzando el uso de su ron más comercializado, el añejo siete años, en todos los eventos que promociona. Como en el Gran Prix Nacional de Cocktail, una competición en la que los mejores barman de Cuba se clasifican para el gran premio internacional de coctelería que a finales de año celebra esta marca.

"Al igual que en los últimos años", el añejo siete años se utilizará en el Gran Prix como base de los cocteles, como una "respuesta a las tendencias mundiales al desarrollo del consumo, donde existe una fuerte tendencia a mezclar rones oscuros", explica Rodríguez.

Carlos Alberto Machín, tesorero de la Asociación de Cantineros de Cuba, comprende sin embargo el "dilema".

"Tiene que ver con el punto de vista social", señala en referencia al poder adquisitivo de los consumidores. Y es que sólo las personas con un mayor ingreso salarial, al menos en Cuba, pueden permitirse la adquisición de los rones añejos, mucho más caros que el blanco.

Y también está en juego la "idiosincrasia del cubano", apunta, comparando la situación con la extendida opinión entre "expertos" de que "ligar whisky con coca cola es un sacrilegio".

Además, Cuba tiene sus "recetas tradicionales" que, en la isla, "son mayoritariamente con ron blanco", destaca. A lo que se une la firme creencia de que "hay bebidas de las que está la visión que hay que tomarlas con un determinado alcohol".

Aunque a la par recuerda que también existen recetas tradicionales de cocteles hechos a base de ron añejo, como el "mulata", un daiquiri "con crema de cacao y ron añejo siete años", explica el experto.

Todo es cuestión de acostumbrarse a las nuevas tendencias, considera Machín. Al contrario que antiguamente, "hoy en día si se va a un bar cualquiera (en Cuba) y se pide un cuba-libre, ya el barman sabe que se quiere con añejo siete años", asegura.

"Hay bebidas de las que se ha hecho la visión de que hay que tomarlas de cierta manera", indica. "Quién liga un coñac con coca cola. Pero (el ron añejo) está de moda en el mundo y hay que ponerse a tono con el mundo, para poder seguir avanzando".

A pesar de que vive de la tradición, hasta la Bodeguita del Medio parece haberse adaptado a la moda.

"Si nos lo piden, ya lo ponemos con añejo", cuenta uno de los camareros mientras prepara mojitos sin descanso para las decenas de turistas que se aprietan en la estrecha barra, ansiosos por tomar uno -o varios- de los tragos tan laureados por algunas de las máximas plumas del siglo pasado.

Pero, aunque haya que cumplir con las demandas del cliente, algunas creencias permanecen firmes. "El mejor ron para un coctel con azúcar y limón es el blanco, que es el que le da un toque especial", afirma rotundo.

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