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ENOLOGIA

LA REGIÓN DE TOSCANA

La magia de la Toscana rebasa su cultura, sus vinos y sus paisajes.* Gracias a su variedad gastronómica figura en la alta cocina

México, (Notimex).- SDP - El sabor de la Toscana, región situada en el centro de Italia, va más allá de la pasta y la pizza, también se puede disfrutar en los productos de la tierra, sobrios y sencillos, pero llenos de sabor y tradición, que poco a poco se han ido insertando en la alta cocina internacional.
Su variedad gastronómica no tiene igual y va desde los quesos, legumbres, pan, vino y carne hasta sus exquisitas sopas de verduras, como la famosa “minestrone” o la “ribolita”, según destaca el artículo “La Toscana, el sabor de la tradición”, publicado en la edición de agosto de la revista “Playboy”.
Para el verano se recomienda al visitante probar la “panzarella”, una especie de sopa fría parecida al “gazpacho”, hecha con pan empapado de agua, acompañado de tomate, cebolla y, en ocasiones anchoas, pero siempre aderezada con albahaca y aceite de oliva.
La capital toscana, enclavada en el centro de la fértil cuenca del río Arno, se distingue principalmente por sus carnes, en especial, la “bistecca”, un corte de solomillo de ternera con hueso, que se cocina a la brasa y se adereza con romero y aceite de oliva virgen.
Otro platillo famoso es la “tagliata di manzo”, que es lomo de ternera asado que se puede comer frío, en finas láminas aliñadas con pimienta, aceite y vinagre balsámico de Módena (lugar donde nació el famoso tenor Luciano Pavarotti).
La “trippa” (menudos o callos de ternera) que se puede cocinar de muchas formas, incluso con salsa de tomate u horneada al modo de la pasta.
La tierra del Chianti, que incluye a la ciudad de Siena, destino turístico de gran interés para el viajero, se caracteriza en lo gastronómico por sus “cantuccini”, “panforte ricarrelli” o “panpepato”, dulces de almendras, pasas y especias, que son clásicos dulces del Renacimiento.
En Siena son muy comunes los platos de raíces campesinas, elaborados con frutos de la naturaleza, desde la sopa de ranas (con ramas de albahaca) hasta las especialidades a base de setas, especialmente el famoso hongo “fungi porcini” o “boletus”, que se degusta acompañado de pasta o de relleno de hojaldre.
Los quesos de la región, hechos a base de leche de oveja o de cabra, son también muy famosos, como el de “Pienza”.
Sigue La magia de. dos. “Pienza”.
Y ni qué decir de los famosos vinos de la comarca del Chianti, que la han dado fama internacional a uno de los más conocidos en el mundo.
Otros vinos blancos sobresalientes son: el “Brunello di Montalcino”, de la provincia de Siena; el “Vernaccia di San Giminiano” y desde luego el “vin santo”, que es un vino dulce, ligeramente ahumado por su prolongado añejamiento en barricas, con el que se esparcen los variados postres de la región.
También se elabora una gran variedad de embutidos, muchos a la manera tradicional, como el “salame finocchiona”, un guiso muy sabroso que se elabora con semillas de hinojo a base de la carne de lomo de cerdo.
La Val di Chiana es una zona de gran tradición, donde desde tiempo de los etruscos se elaboran los más selectos embutidos, triturando la carne a cuchillo.
Para los amantes de los pescados y los mariscos, los mejores lugares son: Pisa, con su torre inclinada, y Livorno, segunda ciudad toscana en importancia que tiene 160 mil habitantes frente a los 370 mil de Florencia.
El célebre “cacciuco”, sabrosa caldereta de pescados y mariscos, con un fondo de pan tostado con ajo y aceite de oliva, se guisa en el archipiélago de las islas de Elba, La Versilia y el Argentario.
La trufa blanca en Pisa y las ensaladas de langosta de la isla de Elba, son para aquellos paladares exigentes, aunque los más accesibles en precios son las anguilas o el bacalao.
En la comarca más sureña y menos explorada turísticamente de la Toscana, la comarca de Maremma, los amantes de los platos de caza encontrarán los platillos de jabalí, libre y corzo, adobados con chianti y hierbas aromáticas.
En dicha localidad también es famosa la “acquacotta” (agua cocida), que nació en tiempos de necesidad de llevarse algo caliente a la boca y se ha convertido en una exquisita sopa con agua, sal, un poco de aceite, verduras de temporadas, huevos o setas y una pizca de queso de oveja.
Hay también una infinita variedad de pasta fresca o seca, biológicas o con verduras, negras (con tinta de calamar o sepia) o rellenas.
Por último, cabe destacar las salsas en conserva que guardan toda la tradición toscana y que los viajeros siempre se podrán llevar consigo.

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