LA RIOJA LIDER










Alabaster 2008. Puntos: 98. D.O. Toro. El mejor ejemplo de esta zona vinícola. El poder de la naturaleza, la esencia de la tierra. Sabiduría humana hecha vino. Variedad: tinta de toro. Precio: 120 euros. Bodega Teso La Monja.
Aurus 2006. Puntos: 98. D.O.C. Rioja. Una genialidad que se aproxima al cielo. No he probado un Aurus mejor, o no lo recuerdo. Dejará huella. Variedades: tempranillo (85%) y graciano. Precio: 120 euros. Bodega Finca Allende.
Espectacle 2008. Puntos: 98. D.O. Montsant. Increíble experiencia. Distinto a casi todos. Elegancia instantánea. Finura para siempre. Un ser superior. Variedad: garnacha. Precio: 95 euros. Bodega Espectacle Vins.
Viña El Pisón 2008. Puntos: 98. D.O.C. Rioja. La esencia de las mejores viñas para una elaboración espectacular. Para los mejores, para todos los gustos. Variedad: tempranillo. Precio: 210 euros. Bodegas Artadi.
Aro 2006. Puntos: 97. D.O.C. Rioja. Pura sensibilidad. Cuidado absoluto. Se eleva añada tras añada con una elaboración perfecta. Grande en todos los sentidos. Variedades: tempranillo (70%) y graciano. Precio: 110 euros. Bodegas Muga.
Contador 2008. Puntos: 97. D.O.C. Rioja. Extraordinaria muestra. Le queda un punto para ser grandioso. Creo que es una simple cuestión de tiempo. Variedad: tempranillo. Precio: 230 euros. Bodega Contador.
Trasnocho 2006. Puntos: 97. D.O.C. Rioja. Gran concentración frutal. Magnífica estructura. Vino para recrearse, degustarlo, sentirlo a fondo. Variedades: tempranillo (90%), graciano, viura y malvasía. Precio: 55 euros. Bodegas Remírez de Ganuza.
Clos Mogador 2008. Puntos: 96. D.O.C. Priorato. Muy mineral. Profundo. Se crece a cada instante. Muestra excelente del Priorato. Variedades: garnacha, cabernet sauvignon, syrah y cariñena. Precio: 60 euros. Bodega Clos Mogador.
El Reventón 2008. Puntos: 96. Vino de la Tierra de Castilla y León. Finísimo, mineral, suavidad casi absoluta. Fruta para recrearse y sentir el poder de la garnacha, su elegancia. Variedad: garnacha. Precio: 45 euros. Bodegas Jiménez Landi.

Las viñas jerezanas se convirtieron en una fuente de riqueza para la Casa Real, puesto que la ciudad de Jerez tras la reconquista cristiana pasó a ser realenga. Enrique I de Castilla, para desarrollar las manufacturas nacionales, intercambió lana inglesa por vino de Jerez, lo que contribuyó a la popularización de éste en Inglaterra. Por su parte, Enrique III de Castilla, por Real Provisión de 1402, prohibió que se arrancase una sola cepa de Jerez y que cerca de la viñas hubiese colmenas cuyas abejas dañasen su fruto.
La creciente demanda de vino provocada por el intenso comercio de los puertos de la Baja Andalucía durante la Baja Edad Media con Inglaterra, Flandes, Francia y Génova, provocó la necesidad de regular la actividad vinícola y comercial. Por ello, el 12 de agosto de 1483 el Cabildo de Jerez promulgó las Ordenanzas del Gremio de la Pasa y la Vendimia de Jerez, primer reglamento que reguló la vendimia, las características de las botas (barricas), el sistema de crianza y el comercio.

Durante la Edad Moderna, el descubrimiento de América abrió al jerez un nuevo mercado. Existía un privilegio que reservaba un tercio de la carga de los barcos que comerciaban con Las Indias para el transporte de vino. Aunque el monopolio del comercio con América lo tenía el puerto de Sevilla (posesión de la Corona), los puertos señoriales de Sanlúcar y El Puerto de Santa María continuaron sirviendo de lanzadera al jerez para el comercio con los puertos europeos, que ya existía desde la Baja Edad Media. El puerto de Sanlúcar pertenecía a la Casa de Medina-Sidonia, mientras que El Puerto de Santa María era propiedad de la Casa de Medinaceli. Este último era de fácil acceso para las mercancías jerezanas que llegaban a él, Guadalete abajo, a través del embarcadero de El Portal.

El jerez viajó en las bodegas de la nao Victoria y de las demás naves que, comandadas por Fernando de Magallanes, salieron del puerto de Sanlúcar el 20 de septiembre de 1519, regresando al mismo puerto en 1522, ya bajo el mando de Juan Sebastián Elcano, en lo que fue la I Circunnavegación marítima de la Tierra.

El jerez (en inglés sherry y en francés xérès) es un tipo de vino español que se cría en las ciudades andaluzas de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda, todas pertenecientes a la provincia de Cádiz. La zona de producción del vino abarca, además de las nombradas, a Chiclana de la Frontera, Chipiona, Puerto Real, Rota y Trebujena en dicha provincia y a Lebrija en la provincia de Sevilla. El conjunto geográfico formado por la zona de producción y la zona de crianza del jerez se conoce con el nombre de Marco de Jerez. Esta especialidad vínica es un elemento clave en la historia de los municipios que integran el Marco y en la identidad cultural de sus habitantes. Además del movimiento económico y cultural, los vinos jerezanos han contribuido en la especialización del Ratonero Bodeguero Andaluz, la raza canina originaria y más característica de este territorio.

El "Marco de Jerez" es el territorio vitivinícola español de las provincias de Cádiz y Sevilla, en la comunidad autónoma de Andalucía, donde se produce y se cría el jerez. Está compuesto por Jerez de la Frontera (que le da nombre), Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María, Trebujena, Chiclana de la Frontera, Puerto Real, Rota, Chipiona y Lebrija (único situado en la provincia de Sevilla). Se divide en dos áreas diferenciadas, la "zona de producción" y la "zona de crianza". La zona de producción está compuesta por Jerez, Sanlúcar, El Puerto, Trebujena, Chiclana, Puerto Real, Rota, Chipiona y Lebrija, mientras que la zona de crianza se limita a Jerez, Sanlúcar y El Puerto.
Su situación geográfica, bajo la influencia climática del Atlántico y del Mediterráneo y con una media de 30 días al año de precipitaciones intensas, hace que la crianza de sus caldos tenga características especiales. Otros elementos diferenciadores son la tierra albariza, la variedad de uva Palomino, la crianza bajo flor (levaduras del género Saccharomyces) y el sistema de crianza de criaderas y soleras.

El vino producido es el jerez de todas sus especialidades: el fino, la manzanilla, el amontillado, el oloroso, el palo cortado, el pedrojiménez, el moscatel, el Pale Cream, el Medium y el Cream. Asimismo en la zona se produce el Vinagre de Jerez y el Brandy de Jerez.
El jerez forma parte del Foro de Denominaciones de Origen Vitivinícolas Históricas junto con el oporto, el rioja, el burdeos, el champaña, el coñac, el borgoña y el barolo. Las siguientes circunstancias históricas han ido determinando la identidad de los vinos producidos en el Marco de Jerez.

En el siglo I a. C. Estrabón, en el libro III de su Geografía, dice que la vid fue traída a la región por los fenicios, fundadores de Gadir, hacia el 1100 a. C. En el Yacimiento arqueológico de Doña Blanca, ciudad fenicia situada en el término de El Puerto de Santa María, se han encontrado un lagar que data del siglo IV a. C. En esa época, parece ser que la región donde actualmente está Jerez se llamaba Xera y su principal ciudad era Asta Regia.
Tras la pacificación de la Baetica en el 138 a. C. por parte de Escipión Emiliano y la subsiguiente romanización de la región, se inició una intensa exportación de aceite de oliva, vino y garum desde la provincia hispana Bética hacia la metrópoli romana y otras partes del Imperio. Por entonces, la región de Xera pasó a denominarse Ceret.

Durante la Edad Media, en el año 711, con la islamización de Hispania, Ceret pasó a denominarse Šeriš (Sherish). En los más de cinco siglos que duró en la zona la dominación islámica, Sherish se mantuvo como un importante centro de elaboración de vinos, a pesar de la prohibición coránica, bajo la excusa de la producción de pasas y la obtención de alcohol con fines medicinales. En el 966, durante el califato de Alhakén II, a instancias de Almanzor, se decidió arrancar los viñedos jerezanos por motivos religiosos, pero la oposición local consiguió que sólo se arrancara un tercio del mismo. En el siglo XII, los vinos de Sherish ya eran exportados y apreciados en Inglaterra, pasando a ser conocidos allí como Sherry.

Con la conquista de Sevilla en 1248 por Fernando III el Santo, el área de Sherish quedó sometida bajo una especie de protectorado. En 1264 se produjo la reconquista definitiva del reino vasallo por parte de Alfonso X el Sabio. Según el libro de repartimiento de la ciudad, redactado tras la conquista castellana, existían en ella 21 cascos de bodega. De las siete mezquitas existentes dos fueron convertidas en bodegas. Con la presencia cristiana, el topónimo árabe se castellanizó, pasando a ser Xeres o Xerez. Con el tiempo se añadió de la Frontera, al lindar su término con el Reino de Granada.

Los vinos de Jerez han vuelto a contarse entre los colaboradores más destacados de Madridfusión, la mayor cumbre gastronómica que se celebra en España. Durante las tres jornadas del evento, que ha tenido lugar en Madrid los días 25, 26 y 27 de enero, el Consejo Regulador ha desarrollado diferentes actividades que han puesto de manifiesto la relevancia de los vinos del Marco en la alta gastronomía internacional.
Entre ellas destaca el reconocimiento otorgado a ocho prestigiosos chefs procedentes de de diferentes países, que han asistido al evento de la mano del Consejo Regulador. Se trata de una beca con la que se pretende premiar el papel destacado que estos profesionales han venido jugando en los últimos años en la difusión y reconocimiento mundial de los vinos de Jerez y Manzanilla.
Entre los cocineros invitados por el Consejo se cuentan algunos de los vencedores nacionales del concurso de maridaje Copa Jerez, como Cayetano Gómez, del restaurante Casablanca, vencedor por España; y Henrik Yde Andersen, del restaurante Kiin Kiin, ganador en Dinamarca. También han estado presentes relevantes figuras de la gastronomía de la provincia, como Javier Córdoba Bertón y Alejandro Gori (de los restaurantes El Faro, de El Puerto de Santa María y Cádiz, respectivamente) y Yolanda Román Ariza (profesora de Cocina de la Escuela de Hostelería de Cádiz).
Desde el mismo Jerez han acudido Juan Carlos Carrasco (restaurante Juan Carlos) y Ricardo González (catering Alta Cazuela-Bar Juanito). Otro de los invitados, Ljubomir Stanisic, chef del restaurante Bistrol 100 Maneiras de Lisboa, además de gran defensor de los vinos de Marco, es hoy uno de los más destacados embajadores del Vinagre de Jerez en el país luso.
Esta vinculación de los vinos del Marco con el mundo de la alta gastronomía internacional se ha hecho patente, además, a través de un exclusivo ciclo de aperitivos-maridaje con diferentes tipologías de vinos Jerez. Un sugerente programa de combinaciones que el Consejo regulador ha desarrollado en colaboración con importantes denominaciones de origen de todo el mundo, y que han podido disfrutar cada uno de los asistentes a Madridfusión.
Los finos y manzanillas han encontrado su combinación perfecta con el jamón ibérico, gracias a la colaboración con la DO Los Pedroches. Los olorosos y amontillados estuvieron a la altura de quesos con carácter como los ofrecidos por la DOP Torta del Casar y la DOP Parmigiano Reggiano.
Finalmente, los cream y pedro ximénez acertaron con los quesos azules de la DOP Gorgonzola. Completando estas sugerentes propuestas, los asistentes pudieron disfrutar de sesiones de Coctelería Fusión con Brandy de Jerez de la mano de Juan Carlos Muñoz, presidente de la Asociación Madrileña de Barmen.

Enofusión se constituye como el punto de encuentro y exhibición de la gran diversidad y calidad de los vinos de España
Enofusión acogerá durante los días 25, 26 y 27 de enero, no solo a los visitantes y congresistas de Madrid Fusión, sino a los máximos responsables de compra de tiendas especializadas, cadenas hoteleras y grandes superficies, sumilleres, prensa especializada y, en definitiva, a todo el grueso de profesionales del mundo del vino a nivel nacional.
Enofusión, un espacio privilegiado dedicado íntegramente al vino y su cultura, es una de las principales novedades de esta edición de Madrid Fusión. Este espacio está formado por el enoBar: exposición permanente de vinos de calidad excepcional en la que estarán presentes todas las DOs nacionales y que podrán ser catados libremente por los asistentes; y el Centro del Vino: área exclusiva donde se llevarán a cabo actividades y catas en torno a la cultura del vino.
Enofusión acogerá durante los días 25, 26 y 27 de enero no solo a los visitantes y congresistas de Madrid Fusión, sino a los máximos responsables de compra de tiendas especializadas y grandes superficies, sumilleres, prensa especializada y, en definitiva, a todo el grueso de profesionales del sector vitivinícola nacional. Los profesionales del mundo del vino van a tener a su disposición un escaparate mundial por el que todos los años asoman los mejores cocineros del mundo y las ideas más vanguardistas y avanzadas de la restauración internacional.
La idea de dar un mayor protagonismo al vino en el seno de Madrid Fusión es una gran noticia para el mundo de la gastronomía. De esta forma, el sector vitivinícola va a tener a su disposición un escaparate mundial por el que todos los años asoman los mejores cocineros del mundo y las ideas más vanguardistas y avanzadas de la restauración internacional.
Enofusión quiere consolidarse como punto de encuentro, cata y exhibición internacional de las principales y más prestigiosas marcas de vinos. Se constituye, dentro de Madrid Fusión, en un lugar exclusivo orientado a ofrecer un acercamiento más estrecho entre los profesionales de la gastronomía y los mejores vinos del momento.
Los vinos que estarán presentes en el Enobar de Madrid Fusión proceden de una cuidadosísima selección realizada por expertos entre los vinos más reconocidos y exclusivos del sector del vino. Se distribuirán en diferentes mostradores identificados con una ficha de cata que permitirá guiar e instruir al profesional sobre los detalles más importantes del vino, tales como variedades empleadas, elaboración, añada, etcétera.
La consolidación de Madrid Fusión debe ser un aliciente más para convertir a Enofusión en el encuentro anual de los mejores vinos en calidad, imagen y proyección internacional. Las nuevas formas de distribución de vino en el mundo requieren, especialmente en las marcas de prestigio, un acercamiento mayor entre los profesionales de la gastronomía y los bodegueros, uno de los principales objetivos que persigue este evento internacional pensado para favorecer la imagen de los vinos españoles.

El chacolí es un vino blanco del norte de España, especialmente del País Vasco, producido a partir de uvas verdes, lo que provoca una cierta acidez. Desde noviembre de 2010, la denominación sólo puede aplicarse oficialmente a los vinos con dicha denominación de origen en el País Vasco.
Las variedades cultivadas son la Hondarribi zuri, Hondarribi beltza (esta última mucho menos extendida) y Munematsa (en Vizcaya). Ligeramente carbonatado, con una graduación alcohólica de unos 10,5º–12º vol. La mayor producción se centra en las bodegas de las localidades costeras de Guetaria y Zarauz, ambas pertenecientes a la Denominación de Origen Getariako Txakolina.
La producción es principalmente de vino blanco, aunque en menor cantidad también se producen rosados y tintos. El color del vino blanco es amarillo pálido; en nariz denota intensos aromas a cítricos, hierbas y flores; en boca es fresco, ligeramente ácido y fácil de beber, tiene que servirse fresco.
Antaño el chacolí era producido en caseríos o casas de campo de manera artesanal, antes de consumirlo se escanciaba como se le hace a la sidra natural actualmente, esto es debido a que antiguamente no se filtraba ni clarificaba. En los últimos años varias bodegas han empezado a estudiar y mejorar su elaboración para conseguir mejor gusto y aromas, obteniendo vinos con un sabor muy satisfactorio.
Santander, (EFE).- La Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria (ADIC) ha registrado en el Parlamento de Cantabria, una propuesta para que se defienda el "legítimo derecho" a la utilización del término "chacolí" en la región, como parte de su patrimonio cultural y como componente de la enología cántabra.
La propuesta pretende que se apruebe una declaración con un doble sentido; por un lado el reconocimiento del término como parte integrante del acerbo cultural cántabro y, por otro, garantizar el uso del vocablo para, "si alguien quisiera, identificar un producto de tradición enológica en Cantabria".
ADIC, en su exposición de motivos, hace referencia a las resoluciones del Parlamento Vasco y del Congreso de los Diputados que pretenden blindar el término "Txacolí" para uso exclusivo en Euskadi.
ADIC asegura que mantiene "respeto, consideración y estima" respecto a la Comunidad Autónoma Vasca, tanto a sus leyes como a sus representantes y productores vinícolas, pero insta a que el Gobierno regional, desde sus competencias, emprenda cualquier acto de defensa y protección de su patrimonio y de su ordenamiento jurídico.
Y precisa que, "ello no implica rivalizar, pleitear o incentivar ciertas dosis de confusión entre la ciudadanía de ambas comunidades".
La propuesta, según ADIC, se limita a la defensa del patrimonio cultural, reconociendo el término chacolí como un elemento propio y compartido de las prácticas vinícolas de Cantabria, "cuyo uso viene atestiguado desde el siglo XVIII".
ADIC consideras que, cualquier medida que se produzca en otros ámbitos de decisión, no será óbice para limitar la capacidad de Cantabria a la hora de ejercer y reclamar los derechos que se pudieran ver conculcados, tanto en defensa de la identidad cántabra como en el legítimo derecho a utilizar nuestro patrimonio.
EFE-Cantabria
La Junta ha informado en nota de prensa cómo ha ido evolucionando el pago de las ayudas de la OCM del vino en Castilla-La Mancha a lo largo de la campaña.
Como ha explicado "a nivel nacional no ha sobrado ningún euro del Programa de apoyo para el sector del vino, lo cual significa que todos los fondos destinados a este fin se han gastado en toda España, gracias sobre todo al esfuerzo que se ha realizado en nuestra región". De tal forma, ha indicado que "hemos conseguido pagar hasta el momento 260 millones de euros, algo más de lo que nuestra región tenía asignado", ha informado en nota de prensa la Junta. Esto es debido, ha asegurado Martínez Arroyo, a que "en la línea de reestructuración de viñedo hemos sido capaces de pagar 10 millones de euros más de la cuantía que la región tenía previamente asignada", que se situaba en unos 19 millones de euros, pagándose 28,6 millones de euros en la región. "Esto ha permitido que más de 1.300 agricultores, con una superficie de unas 3.000 hectáreas, cobren en nuestra región". Así, en cuanto a la línea de reestructuración de viñedo, Martínez Arroyo ha informado que en toda la región se han aprobado 100 planes de reestructuración de viñedo, de los 121 presentados, "se han denegado 2 al no cumplir los requisitos y se están resolviendo las incidencias de los 19 restantes". Igualmente Martínez Arroyo ha indicado las dos órdenes de financiación que desde la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente se han puesto a disposición del sector, tanto para elaboradores de mosto como de vino, que van a suponer movilizar más de 30 millones de euros en forma de préstamos bonificados hacia el sector en esta campaña. Fecha de publicación: 27/10/10. Fuente: Europa Press
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