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ENOLOGIA

MOSTO FLOR

Sarkozy aparca el vino para darse a otros placeres

 

Por:José Luis Murcia. Periodista. Miembro de la FIJEV.

El Correo del Vino

La decisión de Nicolás Sarkozy de dedicarse en cuerpo y alma al agua mineral (no sabemos si Perrier o Vittel) y al zumo de naranja procedente de las colinas nizardas y de la bella Córcega ha dejado con un palmo de narices a los responsables del vino francés, que ven como se esfuman las posibilidades de hacer publicidad de la “grandeur” francesa gracias a los Burdeos, los Borgoñas, los Côtes du Rhône, los Loiras o los grandes champanes.

Vamos, que a los galos les ha ocurrido lo contrario que a los norteamericanos. Tras la estela, parece ser que obligada, abstemia de George Bush jr. , Barack Obama ha irrumpido con un gran conocimiento del sector vitivinícola mundial y una de sus primeras medidas, aparte de incorporar los vinos americanos a sus actos oficiales, ha sido la de construirse una bodega con capacidad para más de un millar de botellas en su casa privada.

Las autoridades francesas, por el contrario, encabezadas por el director general de Salud, Didier Houssin, y el director del Instituto Nacional del Cáncer (INCA), Dominique Maraninchi, han desatado la polémica en Francia, el país de mayor tradición vitivinícola del mundo, al asegurar que el consumo de un solo vaso de vino al día sería motivo más que suficiente para agravar cualquier tipo de cáncer. Quizás por eso hay ahora muchos más cánceres que hace 40 años cuando los franceses bebían un 40 por ciento más de vino que ahora.

Y quizás también, esta afirmación, que ha hecho levantarse en tropel al sector del vino en su conjunto y a gran parte de la sociedad francesa, sea tan disparatada como para confrontar con multitud de estudios serios llevados a cabo por universidades y centros de investigación de todo el mundo que aseguran lo contrario y elogian el papel de los antioxidantes que contiene el vino, además de su probadísima eficacia en la lucha y prevención de las enfermedades coronarias.

En este asunto, como en tanto otros, prima el talibanismo de quienes quieren conducirnos a todos por la senda de lo correcto, aunque sea a costa de cargarse la economía de un país (más de lo que está) y miles y miles de puestos de trabajo, además de un patrimonio histórico sin parangón en un país como Francia. Aquí ya ocurrió con la abstemia Elena Salgado cuando estuvo a punto de darle la puntilla a un sector de los más dinámicos de nuestra economía. Y, tan bien lo hizo, que Zapatero la premió con nuevo Ministerio para que pueda hacer gala de su virtud sin excesos.

Algo que parece haber copiado el maestro Sarkozy, quien para cumplir sus obligaciones de marido y gobernante ha decidido llevar su vida por el camino más recto del agua mineral y el zumo de naranja, sanos de por sí; aunque no sería prudente que aconsejara a sus conciudadanos conjugar la “liberté, egalité et fraternité” a base de buches de agua y traguitos de zumo.

Claro, que en la Dirección General de Tráfico, no le van a la zaga a los vecinos franceses, ya que cualquiera que vea los anuncios cutres auspiciados por Pere Navarro y sus mariachis culpando a las cervecitas y los vinitos de todas las leches que se dan los coches españoles, pensarán, como pensamos algunos, que algún desajuste se ha producido en el recto proceder de nuestros próceres, ya que alguna culpa tendrán el güisqui, el coñac, el vodka o la ginebra, de los “crash” automovilísticos. Y la coca. Y los porros. Y hasta la mala leche que se les pone a los que no cumplen correctamente sus deberes de pareja, que también es una importante causa de accidente. En fin, que la culpa es del vino, que para eso están ahí los cerebros de la Organización Mundial de la Salud, que lo aseguran, aunque luego digan que es bueno comer carne con hormonas, entre ellas la cancerígena estradiol, procedente de los Estados Unidos. Toma coherencia.

Vamos que corren malos tiempos para el vino. Como cunda el ejemplo volvemos a la Ley Seca y tenemos que llamar a los comandos de Rubalcaba para que nos libre del Al Capone de turno. Quizás es el momento de hablar con Michelle Alliot-Marie, ministra del Interior galo, y decirle que se olvide de los etarras y los islamistas y se dedique a hacer redadas en la próxima edición de la Vinexpo de Burdeos.

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