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ENOLOGIA

VINOS DE LA RIOJA

Arturo Cenzano - Logroño - Cinco Días

Los vinos de Rioja están decididos a defender con uñas y dientes su posición de liderazgo en el escenario cambiante que se avecina. El objetivo es que conceptos hasta ahora poco introducidos en el sector como microsensores, depósitos inteligentes, eficiencia energética o controles de calidad online se conviertan en habituales.

El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), la Agencia para el Desarrollo de la Rioja (Ader), cinco bodegas -Viñedos de Aldeanueva, Olarra, Beronia, Dunviro y Ontañón, que suman en torno al 15% de la producción amparada por la Denominación de Origen Calificada-, la empresa biotecnológica Dolmar y la auxiliar Talleres Ruiz han unido sus esfuerzos para investigar el desarrollo y la implantación de las nanotecnologías y biotics en el sector vitivinícola.

El proyecto Smartwine es el más ambicioso de cuantos se desarrollan en Rioja, una denominación que, según el último informe de la consultora Nielsen, controla el 37,8% del mercado español.

Con un presupuesto de 6,5 millones de euros, su objetivo es diseñar el marco adecuado para dar respuesta a unos mercados cada vez más exigentes y donde la competencia internacional se ha recrudecido en los últimos años.

Calidad del caldo

Los trabajos de investigación incluyen la determinación, rigurosa y exhaustiva, de los parámetros fundamentales en la calidad del vino, desde la elaboración al consumo. Se estudiarán nuevas metodologías y procedimientos, tanto en los viñedos como en las bodegas. Además, se incorporarán sensores y sistemas de control de última generación, con elaboraciones dirigidas que aseguren la calidad individual de cada botella.

Este ambicioso proyecto parte de una concepción global, integrando a empresas auxiliares y especializadas en biotecnología. Es el caso de Dolmar, que acaba de ser distinguida por el Gobierno de la Rioja y el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo por su capacidad para desarrollar productos innovadores en el control de calidad alimentaria.

En el nuevo escenario del caldo de Rioja se contempla, por ejemplo, el diseño de depósitos inteligentes, que permitan variar las condiciones del proceso para la elaboración de "vinos a la carta", con capacidad para predecir sus características finales.

El desarrollo efectuado por la auxiliar Talleres Ruiz apunta, según la empresa, "hacia un tipo de depósito capaz de extraer toda la potencialidad de las uvas, sobre una base inédita: el control online de los principales parámetros (actividad microbiana, temperatura, densidad, oxidoreducción…), a través de la nanotecnología.

Talleres Ruiz y Dolmar son miembros del primer Cluster Español del Vino, iniciativa que discurre en paralelo para potenciar el sello Rioja.

Las antiguas bodegas artesanales de la región de La Rioja conservarán, en el nuevo escenario tecnológico, la calidad de producto que las ha hecho famosas en todo el mundo.

En definitiva, se trata de aplicar los avances tecnológicos para mejorar el producto final, que no es otro que el vino del futuro.

Un vino que se guardará en recipientes capaces, por ejemplo, de potenciar la característica diferencial de calidad de los vinos conectada con la cartera comercial de cada bodega.

Fermentación

Smartwine establecerá las pautas fundamentales para la mejora de tratamientos, técnicas de fermentación, color y aromas del vino, con el fin de lograr diferenciales de calidad y competitividad que aseguren el futuro.

"El vino del futuro también será un Rioja", subrayan los promotores del proyecto Smartwine. Y en esta línea, la implantación de nanotecnologías y biotics constituyen la herramienta para preservar e, incluso, aumentar el destacado liderazgo del que hoy disfruta la denominación en los mercados. En 2009 la producción de la denominación de origen fue de 277,6 millones de litros de vino entre 603 bodegas.

Defender el liderazgo

Las bodegas de Rioja destacan por su carácter innovador y por una defensa a ultranza de la calidad que ha permitido fidelizar a los consumidores y distanciarse de sus competidores, incluso en plena crisis.

Esta denominación disfruta de un destacado liderazgo, al controlar una cuota de mercado del 37,6%, frente al 8,6% que ostenta Ribera de Duero, su inmediato competidor. Además, en un entorno como el actual marcado por las dificultades económicas, las bodegas amparadas por el sello Rioja han conseguido incrementar sus ventas prácticamente un 16% en el primer semestre de este año.

El Consejo Regulador de Rioja aplica los controles más rigurosos del mundo. La recompensa a esta política ha sido el prestigio que los vinos de esta región disfrutan en los mercados internacionales.

Ahora, las batallas inmediatas se centran en la captación de nuevos segmentos de mercado, como los jóvenes, y en el diferencial que supondrá la innovación suministrada por la profundización en el empleo de las nuevas tecnologías.

Progresivamente, el sello rioja se va convirtiendo en una gran empresa matriz, con una potente red auxiliar que impulsa su crecimiento.

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