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ENOLOGIA

CAPITULO 28 - VINOS DE ESPAÑA - 09

DO Navarra:
Las mil caras del vino

Se dice de Navarra que es un universo vinícola en miniatura. En efecto, lo que más caracteriza los vinos navarros es, tal vez, su diversidad, dentro de un viñedo relativamente reducido. Diversidad de climas, de suelos, de variedades de uva, de estilos. Vinos de factura tradicional junto a vinos de concepción moderna, casi futurista.

 

La hegemonía de la variedad Garnacha en el viñedo navarro encontró una salida natural -- y muy rentable -- en los vinos rosados, gracias a un grupo de bodegueros que supo levantar la imagen de un tipo de vino en decadencia.

 

Los actuales rosados navarros, frescos y ligeros, alegres y sabrosos, poco tienen que ver con los caldos alcohólicos y con tendencia a la oxidación que imperaban hace apenas diez años.

 

Junto a estos rosados -- modernos pero continuadores de la tradición -- un puñado de elaboradores han apostado por el camino de los tintos -- nada fácil ante la proximidad del gigante riojano -- y de los blancos fermentados en barrica.

 

Algunos elaboradores navarros, como Guelbenzu, Julián Chivite, Magaña, Luis Gurpegui Muga o Castillo de Monjardín, convencidos de las nuevas pautas que marca el mercado mundial de vinos de calidad, han logrado romper en poco tiempo el cerco de los imitadores del rioja.

 

El tirón de la variedad Garnacha pesa todavía en Navarra, ya que la uva representa las dos terceras partes de superficie de viña. La Garnacha navarra tiene poquito que hacer con los tintos para criar. Su talante oxidativo la traiciona.

 

Junto a ella, comparten viñedo las tintas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, mejor dotadas en el contacto con el roble. Por otro lado, el escalón climático, tan acusado en Navarra, favorece la elaboración de finísimos blancos de calidad, con base habitual de Chardonnay.

CAPITULO 28 - VINOS DE ESPAÑA - 08

Vinos de España - Principales Regiones

02 País Vasco:

Vino y buena mesa

El País Vasco está considerado como un santuario europeo de la gastronomía. Lo cierto es que, en pocos lugares, la afición a los placeres de la buena mesa - y el buen vino - tiene tanto arraigo popular y que pocas cocinas como la vasca cuentan con tantos adeptos a lo largo y ancho de España.

 

Los vascos presumen de que una parte significativa de los vinos españoles que salen al mercado amparados por la etiqueta "Rioja" se elaboran Dentro de los límites de su Comunidad autónoma.

 

En efecto, la Rioja Alavesa (Alava es una de las tres provincias vascas) Acoge una de las muchas bodegas-Marqués de Riscal, Contino, Remelluri, Faustino Martínez, Palacio O Campillo, entre otras - que han cimentado el buen nombre de la Rioja.

 

Unparte de las grandes etiquetas, la provincia de Alava producir los llamados vinos de cosechero, tintos jóvenes, llenos aromas frutales, de paladar fresco y ligeramente punzante, muy en línea con él "Beaujolais Nouveau" del otro lado de los Pirineos.

 

No acaba aquí el inventario del vino vasco. Getariako Txakolina (Chacolí de Guetaria) y Bizkaiako Txacolina (Chacolí de Vizcaya), hijo de las denominaciones blancos Generalmente de unos vinos ligeros, de paladar suavemente acídulo y acusada personalidad. Perfectos para acompañar los magníficos pescados y mariscos A que la parrilla se elaboran a lo largo de la costa vasca.

Rioja Alavesa

En la actualidad, la propiedad individual de viña en la Rioja Alavesa no alcanza, por término medio, las ocho hectáreas de superficie. Sin embargo, el amor al campo se Extiende a las bodegas grandes terratenientes, dueñas de viñedo, que abundan en el alcalde Porcentaje que en el resto de la DOC a. La Rioja. Un 50% de los pequeños viticultores vascos por vocación elabora su propio vino, dejando una Cantidad de uva "liberada" para el mercado comparativamente menor que en otros términos riojanos.

 

Uno por de los principales alicientes de la Rioja Alavesa es la supervivencia, en esta franja vasca de la Denominación de Origen Rioja, de un estilo de vino antiguo y original, de manera local llamado "tinto de cosechero", que se elabora exclusivamente para beberlo joven, El método denominado "Maceración Carbónica", fermentando uvas enteras sin estrujar.

CAPITULO 28 - VINOS DE ESPAÑA - 07

Galicia:
La grandeza del océano

Galicia, el misterioso Finisterre ante el que se rindieron aterrorizadas las legiones romanas, produce una buena parte de los mejores vinos blancos españoles: los albariños procedentes de la comarca vinícola denominada Rías Baixas.

 

Unos vinos luminosos, de hermosos reflejos verdes o dorados, de gran finura aromática, de paladar fresco y sabroso, que constituyen la compañía perfecta de langostas, bogavantes, ostras, almejas, percebes, lubinas, rodaballos y un largo y delicioso etcétera de especies marinas que hacen de Galicia una auténtica despensa de lujo.

 

Si el clima es uno de los soportes de la calidad de los vinos de Albariño, el otro pilar hay que buscarlo en las propias virtudes de la variedad, emparentada con la Riesling centroeuropea que introdujeron en la región los monjes de Cluny que peregrinaron la tumba del apóstol Santiago en la Edad Media.

 

Cepa Godello

Pero siendo los mejores, los albariños no son los únicos vinos de calidad que ven la luz en Galicia. La variedad Godello proporciona en la comarca de Valdeorras blancos de finura y delicadeza fuera de lo común, mientras que en la zona del Ribeiro, de vinos generalmente menos refinados, comienzan a despuntar algunas etiquetas de gran nivel.

RIAS BAIXAS.

La Albariño es la variedad clave en la explosión de calidad de esta denominación de origen gallega, productora de cotizados vinos blancos secos. Esta uva desprende en el vino una colección de olores sutiles y frágiles, de fruta fresca recién pelada, que suelen ir acompañados, en años de clima lluvioso, de una elevada acidez.

Cepa Albariño

Las posibilidades enológicas de la variedad Albariño no se agotan en la elaboración de vinos jóvenes. Su comprobada nobleza permitiría, sin duda, otras líneas de actuación, fijando poco a poco las fincas o territorios privilegiados para la plantación de cepas nobles; preparando los vinos de Albariño para envejecer en las botellas; fermentándolos en barricas de roble, etcétera.

La Denominación de Origen Rías Baixas hallaría magníficos indicios y referencias, para derivar hacia estos nuevos derroteros, en otras regiones históricas de blancos como Alsacia o la Loire.

Ribeiro

Espoleadas por elaboradores como Emilio Rojo y otros, empeñados en rescatar para los vinos del Ribeiro la dignidad que tuvieron en otras épocas --ya lejanas, por desgracia--, algunas bodegas acogidas a esta célebre denominación de origen gallega replantean su labor basada en los grandes volúmenes y se suman al segmento de los blancos de calidad.

Tras sustentar un largo y agudo proceso degradatorio de los vinos de la zona, variedades de uva como Palomino (en blancos) y Garnacha Tintorera (en tintos) pierden terreno y peso específico frente a variedades autóctonas de finura y nobleza probadas, como las Treixadura, Loureiro, Lado y Torrontés (blancas) o Caíño y Brancellao (tintas). El futuro es prometedor.

Valdeorras

La cuenca valdeorresa del rio Sil está cubierta de viñedo, desde la localidad de O Barco hasta A Rúa, junto a los álamos de las riberas y también en las laderas que miran al sur. Existe un especialísimo microclima, cruce de mediterráneo y oceánico, que colabora en la maduración de los racimos. Se trata de un pasillo cálido, entre altas montañas, con una luminosidad superior a la de otras comarcas gallegas.

 

La aromática Godello, uva blanca autóctona, es el principal patrimonio de esta denominación de origen. Se prima en Valdeorras su plantación, pero también la de las variedades tintas Mencía y Merenzao o María Ordoña. La Mencía se ha adaptado bien a las características geoclimáticas y es posible hallar en el mercado una buena colección de vinos monovarietales. A partir de la uva Mencía, Valdeorras compite con muchos otros tintos jóvenes, gracias a los deliciosos aromas a zarzamora, ciruela y regaliz de la variedad.

Monterrei

Los viñedos de esta joven Denominación de Origen gallega se extienden como una alfombra por las laderas y hondonadas del Valle de Monterrei, situado en la parte oriental de la provincia de Orense, muy cerca de la frontera con Portugal. El río Támega y sus afluentes ordenan una geografía privilegiada para el vino, donde reinan las variedades treixadura, doña blanca y godello entre las blancas, y mencía y bastardo o maría ardoña entre las tintas. Produce blancos aromáticos, de fuerte personalidad, y tintos ligeros y delicadamente aromáticos.

 

UN VINO PARA COMIDA CHINA

Un vino mendocino es el mejor del mundo para maridar comida china

Entre 1.289 muestras participantes de 23 países, el Judas Malbec de Bodega Sottano fue elegido el ideal para comer "Pato Pekin"

Los Sottano son herederos de una tradicón familiar que arrancó en 1890 con su abuelo Fioravantti. 
Un golpe de suerte o el resultado de mucho trabajo, dedicación y apuesta por la calidad. El secreto del éxito se explica casi siempre por una mezcla de todas estas cosas. Así "Judas", un tinto mendocino de la bodega Sottano, es el mejor vino del mundo para acompañar el pato laqueado o Pato Pekín, plato emblemático de la gastronomía china, según un jurado asiático que lo distinguió en la Feria Internacional de Vinos y Bebidas Alcohólicas de Hong Kong, que se realizó entre el 3 y 6 de noviembre.

"Judas", un vino 100% malbec de Luján de Cuyo fue elegido entre 1.289 vinos de 23 países, incluyendo China, como el mejor del mundo para acompañar el "Pato Pekín", algo así como bife de chorizo o el asado argentino pero en China.

"Si nuestro vino emblema tiene la personalidad para acompañar un plato tan tradicional, significa que el paladar asiático va a estar preparado para interpretar lo que Judas y el resto de nuestros vinos le quiere dar a ese consumidor", comentó Sebastián Olalla, emisario comercial de la bodega.

A Mendoza la noticia llegó rápidamente. "Estamos muy contentos, es como ganar un concurso del mejor vino para acompañar el asado en Argentina. Los importadores van a correr para pedirlo, pero es un vino de partida limitada con sólo cerca de 8.000 botellas al año. Esperamos que esto lo entiendan y nos sirva para entrar a este mercado con otras de nuestras líneas de vinos (tienen 9)", explicó Pablo Sottano, uno de los hermanos dueños de una bodega que arrancó en 2002 y hoy fracciona no más de 200.000 botellas al año.

El logro de este premio toma más fuerza si se tiene en cuenta que es la segunda vez que representantes de la bodega mendocina van a China. Es más, este vieja a la feria de Hong Kong se hizo sin una agenda establecida. "Fuimos con una serie de contactos que hicimos desde Mendoza para probar suerte y la decisión de enviar una muestra a la feria se tomó junto con la participación en otros eventos", recordó Pablo Sottano.

Es más, la bodega nunca exportó sus vinos a Asia (hoy sólo vende en EEUU, Canadá, México, Brasil y países de centro América). "Ahora nos lo van a sacar al vino de las manos", se entusiasma el empresario, quien está al frente de una empresa junto con sus hermanos Diego y Mauricio.

Argentina exportó vinos a Hong Kong por un valor de U$S 1,68 millones en 2008, informó Andrew Maidment, gerente para el Reino Unido y Asia de Wines of Argentina. Mientras que en los primeros nueve meses de 2009 se colocaron vinos por U$S 1,78 millones, con una proyección de llegar a U$S 2,5 millones en 2010. Esto sumado a los U$S 4,4 millones en vinos que Argentina espera vender en China para este año.

En la Feria de Hong Kong estuvieron representadas 21 bodegas argentinas y 37 vinos argentinos fueron distinguidos por los jueces asiáticos con medallas y premios.

Lo distintivo de esta feria es que además de los clásicos concursos de cata y puntuación con medallas como premio, se buscó difundir la cultura del vino en los países de Asia asociándolo a la comida y los platos típicos. De ahí la importancia de este premio no sólo para la bodega sino para toda la producción vitivinícola de Mendoza, ya que ahora se vincula el malbec no sólo al tango o a la carne. También es ideal para el Pollo Pekín.  - Federico Manrique

INGENIERIA HOTELERA

MANUAL DE LA PRODUCCIÓN

Presentación

 

La producción es la principal generadora de riqueza y bienestar para el hombre, es la base fundamental del camino hacia su propia realización, un Través de la Historia a sido su mejor opción, la mas completa.

Será mejor que Comprendamos Rápidamente, que jamás saldremos de la pobreza y el subdesarrollo solo exportando materias primas, Cuyos precios Están Controlados por los compradores en el mercado internacional y que la única opción ganadora  valor agregado es darle un Nuestras Riquezas Naturales, con Esfuerzo y talento local.

La Actividad Turística en general y la Hotelería y la Restauración en particular, hijo de cadenas generadoras de valor agregado por excelencia, entiéndase optimas CREAR Posibilidades de trabajo, bienestar y Riqueza.

El Perú es un país privilegiado en Numerosas opciones del turismo internacional como: El turismo Arqueológico, Deportes de Aventura, Paisajista, medicinales, Esotérico, Gastronómico, de Pesca, Folclor, Artesanal, Termalismo, Andinismo, etc

Con los que podemos, casi de inmediato, quintuplicar el numero de turistas QUE LLEGAN un pais nuestro, Obteniendo importantes rentas por ingreso de divisas que esta actividad ha convertirían en la primera del Sistema de Producción Nacional, superando inclusivo nuestros sectores tradicionales como la minería y la pesca.

Presentamos en esta obra muchos años de investigación y desarrollo de los principales conceptos y funciones de la hotelería, Tratadas con el rigor de la Ingeniería, de la ciencia y la tecnología que Impone el Tercer Milenio. Siguiendo estas indicaciones, conceptos y valores los empresarios y ejecutivos del sector Podrán Alcanzar La Necesaria Eficacia que reclama el mercado globalizado y competitivo del Tercer Milenio;

Ing. Jaime Ariansen Céspedes

Profesor Principal - Ingeniería Hotelera

Instituto de los Andes, Lima, Perú.

 

ÍNDICE

CAPÍTULO I - Página 5

Ingeniería Hotelera

CAPÍTULO II - Página 30

Marketing Hotelero

CAPÍTULO III - Página 59

Teoría General del Turismo

CAPÍTULO IV - Página 108

Infraestructura Hotelera

CAPÍTULO V - Página 126

Arte, Estilo en los Hoteles

CAPÍTULO VI - Página 165

La Imagen Corporativa

CAPÍTULO VII - Página 188

Recursos Humanos

Capítulo VIII - Página 200

La Magia de la Tecnología

CAPÍTULO IX - Página 227

El Agua, Es Vida

CAPÍTULO X - Página 237

La Energía

CAPÍTULO XI - Página 263

El Transporte

Capítulo XII - Página 313

La Ecología

 

Instituto de los Andes

Calle El Sauce 235 - Rinconada Baja - La Molina

Teléfonos: 368-0441    368-2537

www.institutodelosandes.com

jaimeariansen@hotmail.com

CAPITULO 28 - VINOS DE ESPAÑA - 06

Paella Valenciana - Plato de Bandera

Programa de Enología - Instituto de los Andes

Capitulo 28 - Vinos de España - 06

La gastronomía de España es una variada forma de preparar platos, que se ve enriquecida por las aportaciones de las diversas regiones de España. Cocina de origen que oscila entre lo rural y lo costero, representa una diversidad fruto de muchas culturas, así como de paisajes y climas. Fue durante muchos siglos desconocida, y tan sólo a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando cobra una identidad nacional fundamentada en los diferentes platos y de técnicas culinarias. Este conocimiento sale a la luz gracias a la aparición de escritores culinarios capaces de ensalzar y alabar sus platos. La cocina española es fuertemente influenciada a lo largo de su historia por los pueblos que conquistan su territorio, así como de los pueblos que posteriormente coloniza.

El concepto tan variado de la cocina española hace que algunos autores la denominen en plural, como las cocinas de España, La cocina española actual convive con dos realidades, la cocina clásica y popular fundamentada en la tradición, con la cocina actual que emplea las más novedosas e ingeniosas técnicas de cocina de autor, de cocineros que han alcanzado fama internacional reconocida. Algunas formas de comer típicas de las regiones españolas se han internacionalizado, tal y como pueden ser las tapas.

Apenas se sabe como se cocinaba en la Península Ibérica antes de la llegada de los Romanos.Apenas hay indicaciones culinarias prehistóricas, esbozadas en forma de ingredientes cárnicos de caza que pueden verse representados en la cueva de Altamira. Se sabe que llegada de nuevas civilizaciones de origen griego a la península, como pueden ser los fenicios, y los cartaginenses trajeron el olivo y la vid como ingredientes. Antes que ellos es muy posible que se cocinase con grasas animales y que fuese desconocido el empleo de aceites de forma culinaria.Los pueblos invasores mediterráneos se dedicaron a extraer metales preciosos dejando una infraestructura escasa para la exportación de algunos alimentos. Se hizo famosa una salsa elaborada con trozos de pescados fermentados denominada "gáros" por los griegos y garum posteriormente por los romanos. Salsa apreciada primero en Atenas y posteriormente en la Roma imperial, llegó a ser un ingrediente típico de los primeros siglos de nuestra era.

La conquista de Hispania que comienza en el 218 a. C. con la entrada de las legiones romanas de Escipión en la Península Ibérica, proporcionado el conocimiento culinario por primera ver del ajo y una mejora de los usos del aceite de oliva. El gaditano Columela, autor del tratado de agricultura denominado: «De re rustica», ya en el siglo I, menciona los beneficios del uso de dicho aceite en la cocina. A los romanos les gustaban las comidas opulentas, copiosas y es de suponer que los hispanos de aquella época también. Hispania proporcionó al Imperio romano nuevos sabores a su cocina.

Ya en aquella época, eran conocidas y muy apreciadas las coles, consideradas incluso una panacea para diversos males. Otra verdura muy apreciada eran los cardos o incluso la cebolla, muy utilizada. En la Hispania romana tenían gran prestigio los jamones de Pompaelo (Pamplona), cuyos habitantes, gracias a la exportación de productos del cerdo, llegaron a tener una economía saneada. Es casi seguro que en Hispania ya se consumían lentejas, simplemente por el hecho de que el ejército hacía un consumo muy importante de ellas, siendo su plato más habitual por la facilidad en la conservación y el transporte. Las habas eran conocidas desde hace tiempo; para los romanos tenían un valor religioso y en las Saturnales, fiestas en honor a Saturno, se usaban para elegir al rey de la fiesta, costumbre que se cree que derivaría en la actual de esconder un objeto en el roscos, objeto que no hace mucho era un haba. Los garbanzos eran también muy apreciados, principalmente por las clases humildes.

Existía una gran afición a las setas, que aún se conserva en regiones del norte de la península. Llegaron a dominar el injerto magistralmente. Cuenta Plinio que Tibur llegó a ver un árbol que producía un fruto distinto en cada una de sus ramas: nueces, manzanas, granadas, cerezas, peras, ... pero añade que se secó rápidamente. La viticultura ya era conocida y muy apreciada por los romanos, si bien parece ser que el hecho de que se extendiese la vid por todo el mediterráneo fue debido a los griegos. Incluso los vinos de estos eran los más apreciados de todo el imperio.

CAPITULO 28 - VINOS DE ESPAÑA - 05

Programa de Enología - Instituto de los Andes

Capitulo 28 - Vinos de España

Al final de la Edad Media, con el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, estas dos coronas peninsulares se aliaron, conquistando el reino musulmán de Granada en 1492 y, posteriormente, el de Navarra en 1512 que continuó siendo un reino, acuñando moneda propia y con aduanas en el río Ebro hasta las guerras carlistas del siglo XIX. Los reyes navarros se refugiaron en sus posesiones allende de los Pirineos y posteriormente se convertirían en reyes de Francia.

También comenzaron una política matrimonial con Portugal que culminó en 1580, cuando Felipe II de España subió a su trono, uniendo por última vez bajo un mismo soberano toda la península Ibérica.

En 1492, se decreta la expulsión de los judíos que no hubiesen aceptado la conversión al cristianismo, imitando a Felipe IV de Francia. El 12 de octubre de ese mismo año Cristóbal Colón, en nombre de los Reyes Católicos, llega, por primera vez, a América con sus naves (en memoria de este hito se estableció el doce de octubre como el día de la Fiesta Nacional de España, antiguamente denominada también de la Hispanidad). Empieza la carrera por la exploración y conquista de las tierras americanas, a la que se unirían posteriormente otros países como Portugal, Francia e Inglaterra comenzando la colonización europea de América partiendo a islas del Caribe hasta mesoamérica a cargo de Francisco Hernández de Córdoba y después Hernán Cortes. La Monarquía Española se convierte, en un proceso iniciado al final de la Reconquista, en la nación más poderosa e influyente del mundo. Durante el reinado de los Reyes Católicos se inicia también una tímida expansión norteafricana, conquistándose varias ciudades, entre ellas Melilla (1497).

Tras la muerte de Isabel la Católica, en 1504, su hija Juana la sucede en el trono de Castilla. Juana estaba casada con Felipe I, al que llamaron el Hermoso, hijo del Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico. Felipe muere muy joven y a Juana se la incapacita por loca. Su hijo Carlos I de España hereda las Coronas de Castilla y Aragón, además del sacro Imperio Romano-Germánico y las posesiones de la Casa de Borgoña. En su madurez, decide retirarse a la vida religiosa recluyéndose en el Monasterio de Yuste (Cáceres) en 1556. Su hijo Felipe II hereda la Corona Hispánica con todas sus posesiones y su hermano Fernando I de Habsburgo el Sacro Imperio Romano-Germánico.

Felipe II de España se corona rey de Portugal en 1580 con el nombre de Felipe I de Portugal. El ordinal «segundo» lo mantuvo para respetar la vía castellana (Felipe I de Castilla fue Felipe el Hermoso). Durante su reinado se producen la gran victoria de Lepanto en 1571 con la que se consiguió frenar la expansión de los turcos en el Mediterráneo y la desastrosa aventura de la Grande y Felicísima Armada en 1588.

España, y en mayor medida Castilla, dada la prohibición de comercio para la Corona de Aragón, sigue prosperando bajo la dinastía Habsburgo, gracias al comercio con las colonias americanas; pero al mismo tiempo sostiene guerras contra Francia, Inglaterra y las Provincias Unidas.

Cuando el último rey de la dinastía de los Habsburgo, Carlos II de España, murió sin descendencia; Felipe de Borbón, sobrino nieto de Carlos II y nieto del rey de Francia, Luis XIV, le sucedió en el trono con el nombre de Felipe V de España, siendo aceptado y jurado por todos los territorios de España. A los pocos años de reinado, se produce la Guerra de Sucesión Española.

Entre 1707 y 1716, los Decretos de Nueva Planta de Felipe V suprimen o reducen los fueros y costumbres de los reinos y territorios que habían luchado contra él en la Guerra de Sucesión.

Algunos quieren ver en estos decretos una unificación legal de España, pero, por un lado, los decretos, al ser diferentes para Valencia, Aragón (donde primero fue igual que el de Valencia, pero luego fue modificado), Baleares y Cataluña, afectaron de forma diferente a cada territorio, y además, tanto Navarra como las Provincias Vascongadas y el Valle de Arán, que no habían faltado a su juramento de lealtad a Felipe V, siguieron manteniendo sus fueros. En 1713, España firma el Tratado de Utrecht con el que pierde sus posesiones europeas y, por tanto, deja de ser la primera potencia mundial. ‎ El resto del siglo XVIII, fue el siglo de la Ilustración. Fernando VI y Carlos III, hijos y sucesores de Felipe V, hacen una política de renovación que modernizó España, en lo que se conoce como Despotismo Ilustrado. En este siglo, si bien España continúa siendo una importante potencia, Francia y el Reino Unido pasan a ocupar un protagonismo cada vez mayor en el escenario internacional.

Edad Contemporánea

Situación del Imperio Español. En azul los territorios independizados en la Guerra de Independencia Hispanoamericana

La Edad Contemporánea no empezó muy bien para España, en 1805, en la Batalla de Trafalgar la escuadra hispano-francesa fue derrotada ante Gran Bretaña, con lo que significa el fin de la supremacía española en los mares mundiales a favor de Gran Bretaña, mientras Napoleón que había tomado el poder tras triunfar la Revolución Francesa, aprovechando las disputas entre Carlos IV y su hijo Fernando, ordenó el envío de su ejército contra España en 1808, con el pretexto de invadir Portugal y contando con la complicidad de Manuel Godoy, a quien había prometido el trono de una de las partes en las que pensaba dividir el país vecino; imponiendo a su hermano José I en el trono. Ello ocasiona la Guerra de la Independencia Española, que duraría 5 años. En ese tiempo se elaboró la primera Constitución española, y una de las primeras del mundo, en las denominadas Cortes de Cádiz. Fue promulgada el 19 de marzo de 1812, festividad de S. José, por lo que popularmente se la conocía como La Pepa. Tras la derrota de las tropas de Napoleón en la batalla de Vitoria en 1813; Fernando VII vuelve al trono de España.

Durante el reinado de Fernando VII la monarquía española experimentará el paso del viejo régimen al estado Liberal. Tras su llegada a España, Fernando VII deroga la Constitución de 1812 y persigue a los liberales constitucionalistas, dando comienzo a un rígido absolutismo. Mientras tanto la Guerra de Independencia Hispanoamericana continuará su curso, y a pesar del esfuerzo bélico de los defensores de la monarquía española, al concluir el conflicto únicamente las islas de Cuba y Puerto Rico, en América, seguirán formando parte del territorio nacional de España, que al terminar la década ominosa y con el apoyo liberal a la Pragmática Sanción de 1830 a su vez se organizará nuevamente en monarquía parlamentaria. De esta forma ambos procesos revolucionarios darán origen a los nuevos estados nacionales existentes en la actualidad, y el final del reinado de Fernando VII señala también la extinción del Absolutismo en todo el mundo hispánico.

La reina Isabel II.

La muerte de Fernando VII abre un nuevo periodo de fuerte inestabilidad política y económica, su hermano Carlos María Isidro apoyado en los partidarios absolutistas, se rebela contra la designación de Isabel II, hija de Fernando VII, como heredera y reina constitucional, y contra la derogación de la Ley Sálica de la dinastía Borbón, que impedía la sucesión de mujeres a la corona, estallando la Primera Guerra Carlista. El reinado de Isabel II se caracteriza por la alternancia en el poder de progresistas y moderados si bien esta alternancia se motiva más por pronunciamientos militares de ambos signos que por una pacífica cesión del poder en función de los resultados electorales.

La revolución de 1868, denominada La Gloriosa, obligó a Isabel II a abandonar España. Se convocaron Cortes Constituyentes que se pronunciaron por el régimen monárquico y, a iniciativa del General Prim, se ofrece la corona a Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia. Su reinado fue breve por el cansancio provocado por los políticos del momento y el rechazo de importantes sectores de la sociedad, además de por la pérdida de su principal apoyo, el mencionado General Prim, asesinado antes de que Amadeo llegara a pisar en España. Seguidamente se proclamó la I República, que tampoco gozó de larga vida, aunque sí muy agitada: en once meses tuvo cuatro presidentes (Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar); durante este convulso periodo se produjeron graves tensiones territoriales llegándose a producir fenómenos tan pintorescos como la declaración de la ciudad de Cartagena como "Cantón independiente" y finalizó con los pronunciamientos de los generales Martínez Campos y Pavía, que disolvió el Parlamento.

La Restauración proclama rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II. España experimenta una gran estabilidad política debida al sistema de gobierno preconizado por el político conservador Antonio Cánovas del Castillo. Se basa en el turno de los partidos Conservador (Cánovas del Castillo) y Liberal (Sagasta) en el gobierno. En 1885 murió Alfonso XII y se encargó la regencia a su viuda María Cristina, hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII, nacido tras la muerte de su padre. La rebelión independentista de Cuba en 1895 induce a los Estados Unidos a intervenir en la zona y tras el confuso incidente de la explosión del acorazado Maine el 15 de febrero de 1898 en el puerto de La Habana, declara la guerra a España. Con la derrota, España perdió sus últimas colonias (Cuba, Filipinas, Guam y Puerto Rico) en ultramar.

CAPITULO 28 - VINOS DE ESPAÑA - 04

Programa de Enología - Instituto de los Andes

Capitulo 28 - Vinos de España

En el año 409, suevos, alanos y vándalos invadieron la península Ibérica. Pocos años después, en el 416, los visigodos entraron en Hispania como aliados de Roma, expulsando a alanos y vándalos de la península y arrinconando a los suevos en la Gallaecia.

La primera idea de Hispania/España como país se materializa con la monarquía visigoda. Los visigodos aspiraban a la unidad territorial de toda Hispania y la consiguieron con las sucesivas derrotas a los suevos, vascones y bizantinos. La unidad religiosa vendría con la reconciliación de católicos y arrianos y con los concilios de la Iglesia Visigoda, un órgano en el que, reunidos en asamblea, el rey y los obispos de todas las diócesis del reino sometían a consideración asuntos de naturaleza tanto política como religiosa, con vocación de legislar en todo el territorio nacional. Así, San Isidoro de Sevilla en su Historia Gothorum se congratula porque Suintila "fue el primero que poseyó la monarquía del reino de toda España que rodea el océano, cosa que a ninguno de sus antecesores le fue concedida...". La monarquía visigoda estableció además una capital que centralizaba tanto el poder político como el religioso en Toletum. Sin embargo, el carácter electivo de la monarquía visigótica determinó casi siempre una enorme inestabilidad política caracterizada por continuas rebeliones y asesinatos.

En el año 689 los árabes llegan al África más noroccidental. El año 711, tras la victoria de los árabes frente a los godos en la batalla de Guadalete, se inició la Invasión musulmana de la Península Ibérica, convirtiéndose ésta en un emirato o provincia del imperio árabe llamada al-Ándalus con capital en la ciudad de Córdoba.

El avance musulmán fue veloz. En el 712 cayó Toledo, la primera capital visigoda. Desde entonces, fueron avanzando hacia el norte, y todas las ciudades fueron capitulando o conquistadas. En el 716 controlaban toda la península, aunque en el norte era más bien nominal que militar. Los visigodos resistieron algunos años en más en la Septimania, hasta el 719. A partir de entonces, dirigieron sus esfuerzos hacia el otro lado de los Pirineos, contra el reino Carolingio. Esto permitió revueltas en la poco controlada zona noroeste de la península.

La Muralla de Ávila, construida en la Edad Media.

Después de la caída del reino visigodo la península quedó dominada hasta la cordillera Cantábrica, donde estaban los pueblos astures, cántabros y vascones, escasamente sometidos al reino godo; y dada su escasa importancia, no sufrieron demasiado la presión del Islam, que había sustituido en la península Ibérica al poder ejercido por el reino godo. Muchos de los señores godos o hispanorromanos se convirtieron al Islam, conservaron sus posiciones y poder.

En el año 718 en la actual Asturias un noble llamado Pelayo se sublevó contra los musulmanes. La sublevación fracasa y es detenido. Hacia el 722 vuelve a intentarlo y tiene lugar lo que la historiografía denominó la batalla de Covadonga, donde Pelayo y un grupo de astures (entre los que se encontraban, según algunos historiadores, nobles visigodos; el origen de Pelayo es también incierto)vencieron a una expedición de castigo musulmana. Este hito serviría para marcar el momento de fundación del Reino de Asturias y dar inicio al período conocido como la Reconquista, entendido como el restablecimiento del poderío cristiano en la península Ibérica.

En la parte nororiental de la península y en la Septimania goda, los godos que habían huido al reino de los francos pidieron ayuda a estos. Así Carlomagno emprendió una serie de campañas militares con la intención de establecer un territorio de distensión militar, más conocido como marca. La Marca Hispánica se constituyó a principios del siglo IX para evitar la penetración de los musulmanes en el territorio del Reino de los Francos. Así fue como los francos dividieron ese territorio en diversos condados, donde señores feudales de origen franco o godo representaban al rey de los francos; teniendo, por tanto, un desarrollo algo diferente al que experimentaron los reinos cristianos ibéricos occidentales. Estos condados en pleno proceso de feudalización se emanciparían de facto del dominio franco después de la crisis carolingia del siglo IX, al empezar a transmitirse hereditariamente los condados; si bien, hasta 988, los condes de Barcelona renovaron el pacto de vasallaje con los reyes francos.

Los siglos VIII y IX significarían un creciente poderío musulmán en la península, a pesar de la oposición los núcleos cristianos del norte. A fines del siglo VIII, el omeya Abderramán I, huido de Siria, hace de al-Ándalus, en lo político, un emirato independiente del Califato de Damasco.

En el siglo X, Abderramán III convierte al-Ándalus en califato independiente de Damasco, ya con autonomía religiosa y no sólo política, como hasta entonces. Es una época de pujanza cultural, gracias a las innovaciones en las ciencias, las artes y las letras; con una especial atención que dedicaron al desarrollo de las ciudades. Las ciudades más importantes fueron Valencia, Zaragoza, Toledo, Sevilla y Córdoba. Ésta, durante el siglo X, con al-Hakam II, llegó a ser la mayor ciudad de Europa Occidental, contando con 500.000 habitantes y mayor centro cultural de la época. Sin embargo, la decadencia de los territorios musulmanes empezó en el siglo XI, cuando comenzaron las pugnas entre las distintas familias reales musulmanas y el califato se desmembró en un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas.

Mientras tanto, cerca de los Pirineos aparecieron otros dos reinos cristianos: Navarra y Aragón. Al avanzar la expansión cristiana por la península, el que hasta entonces había sido reino de Asturias, con su capital fijada en Oviedo desde el reinado de Alfonso II el Casto, se transformó en reino de León en 910 con García I al repartir Alfonso III el Magno sus territorios entre sus hijos. Años después, en 914, muerto el rey, sube al trono Ordoño II de León, que aglutina bajo su corona a los territorios de Galicia, Asturias y León, fijando definitivamente en esta ciudad su capital y confirmando su supremacía como reino de León.

La Catedral de León, símbolo del esplendor de la arquitectura gótica francesa española.

El avance de las conquistas hacia el sur y la aglutinación en torno a León de un territorio cada vez más amplio trae consigo el nacimiento de «subunidades» político-territoriales en su interior: es el caso del Castilla. Este será adquirido por el rey navarro Sancho III el Mayor, que lo dejará a su muerte en herencia a su hijo Fernando. Casado este con la hermana del rey leonés, formará una coalición navarro-castellana que, tras una guerra y la muerte del rey de León en la batalla de Tamarón le permitió acceder al trono de éste. Sin embargo, a su muerte los territorios vuelven a ser repartidos entre sus hijos: son el reino de León, el reino de Galicia, Castilla, que también adquiere el rango regio y la ciudad de Zamora. A lo largo de los siglos siguientes, estos territorios pasarán a manos del mismo o de distintos monarcas en sucesivas ocasiones, conformando la Corona de Castilla, con unas únicas Cortes. Los distintos territorios conservaban su carácter de reino y diversas particularidades jurídicas (el rey que aglutinaba bajo su corona todos estos territorios se titulaba Rey de León, de Castilla, de Galicia... añadiendo sucesivamente los de los nuevos territorios que se iban conquistando), sin que sin embargo conservaran una autonomía similar a la de la Corona de Aragón. Asimismo, nacerá de León otra unidad territorial de gran trascendencia posterior: Portugal, que se constituirá como reino. Cabe señalar, por último, como uno de los momentos más destacados los reinados de Alfonso VI y Alfonso VII en León la adopción del título de emperador, el primero como "emperador de las dos religiones", el segundo como "emperador de España".

El devenir de los reinos cristianos peninsulares en las décadas siguientes pasará por la constitución de cuatro unidades monárquicas: la denominada Corona de Castilla, concepto que implica la existencia de un solo monarca sobre diversos y distintos reinos y territorios (León y la propia Castilla, además de Galicia y otros); la Corona de Aragón, que se había constituido mediante la unión dinástica en 1137 del reino de Aragón y el condado de Barcelona; el reino de Navarra y el reino de Portugal. Así como toda una serie de reinos de taifa musulmanes.

En el siglo XIII, la Corona de Castilla, la más pujante de las hispánicas, amplió sus dominios hacia el sur peninsular, mientras que la de Aragón añadiría los reinos de Valencia y de Mallorca con el rey Jaime I el Conquistador, y posteriormente formarían parte de esta Corona: Cerdeña, Sicilia y otros territorios del Oriente mediterráneo.

A finales de este periodo, 1402, y en competencia con Portugal, la Corona de Castilla inició la conquista de las islas Canarias hasta entonces habitadas exclusivamente por los guanches. La ocupación inicial fue llevada a cabo por parte de señores normandos que rendían vasallaje al rey Enrique III de Castilla. Este proceso de conquista no concluirá hasta 1496 y será culminado por la propia acción de la corona castellana.

La rendición de Granada a los Reyes Católicos, de Francisco Pradilla, reconstrucción idealizada característica de la pintura historiográfica española del siglo XIX

Mientras en la Corona de Aragón, la gran mortandad provocada por la epidemia de la Gran Peste de 1348, así como de las malas cosechas que empezaron con el ciclo de 1333 («lo mal any primer»), provocaron una gran inestabilidad tanto social como económica.

A la muerte del Rey Martín I el Humano (1410), los representantes de los Estados que constituían la Corona de Aragón, eligieron en el Compromiso de Caspe a Fernando de Antequera, de la castellana Casa de Trastámara como futuro rey Fernando I en quien recaían por herencia materna los derechos dinásticos. A pesar de una revuelta protagonizada por el Conde de Urgel, Fernando I fue coronado y comenzó el reinado de los Trastámara en la Corona de Aragón.

Después de la expansión por el Reino de Nápoles en el periodo de Alfonso V el Magnánimo, la Corona de Aragón sufrió una crisis en el Principado de Cataluña provocada por las disputas entre Juan II, hijo de Fernando de Antequera, y la Generalidad de Cataluña y el Consejo de Ciento (Consell de Cent), debidas a la detención de su hijo y heredero Carlos de Viana; así como por las tensiones de las clases sociales entre la Busca y la Biga y las revueltas de los campesinos de Remensa, que coincidieron con la Guerra Civil Catalana (1462 - 1472) y debilitaron a Cataluña, que perdió de ese modo la hegemonía en la Corona aragonesa.

En contrapartida Valencia se convirtió en el puerto marítimo que centralizó la expansión comercial de la Corona de Aragón. Muestra de su pujanza es que alcanzó los 75.000 habitantes a mediados de siglo XV. Paralelamente, la capital levantina experimenta un auge cultural conocido como Siglo de Oro Valenciano.

Aragón, sin salida al mar, quedó como proveedor de cereal, ganado y lana del resto de los estados de la Corona. Su economía era fundamentalmente agrícola y los privilegios de los ricoshombres y nobles impidió el desarrollo de una burguesía competente, por lo que su peso en el marco de equilibrios entre los estados de la Corona aragonesa disminuyó.

Con la subida al trono de Fernando el Católico, segundo hijo y heredero de Juan II, (1479) las tensiones sociales se redujeron; con la firma de la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486) se asentó una nueva estructura en el campo catalán para acabar con la conflictividad del medio rural.