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ENOLOGIA

ORFEO Y EURIDICE - 04

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes - Perú 

 

La Historia del Vino - Dionisos - Cap: 16

Orfeo regresa a Tracia, esta desconsolado, sabia que hacer, tenia que encontrar la muerte, pero era necesario determinar la forma que posibilitaría su anhelado encuentro en él mas allá con su amada Eurídice.

 

Se debería dirigir hacia el Oráculo de Clarus, cerca de Colofón, donde podría consultar a Manto, profetisa mítica, hija de Tiresias. Dionisos la conocía y era su amigo, estaba seguro que su  maestro lo acompañaría y que intercedería por él, para que Manto lo recibiera de inmediato y le otorgue una audición, ella le diría que hacer indagando en los misterios insondables del futuro.

 

Manto había recibido sus poderes directamente de Zeus, a su padre Tiresias, el famoso profeta ciego, los dioses le habían quitado la vista, solo cuando tenia siete años de edad, por que había revelado a los hombres cosas del Olimpo que estos no debían conocer, Tiresias debido a su corta edad e inexperiencia no conocía la trascendencia del secreto divino.

A Zeus le pareció excesivo el irreversible castigo del consejo del Olimpo a un infante,  a modo de compensación le otorga a Tiresias el don de la profecía, con el que podría "ver" el futuro y también le concede una vida siete veces más larga que la común de los hombres, estos dones se transmitirían a su primer hijo, que en nuestra historia resulto hija, a la que llamo Manto.

De esta manera, unos años mas tarde, Manto convirtió, con sus certeras profecías, a Clarus en el Oráculo más famoso de la región. En él termino de la distancia, Dionisos toca a su puerta, le presenta a Orfeo y le pide como un favor muy especial un derrotero para posibilitar el tan ansiado encuentro con la difunta Eurídice.

Manto se concentra observando las brasas de un rojo cristal y comienza diciendo, en el mundo subterráneo no es posible el encuentro de sus espíritus, por que  las aguas del rió Leteo harían olvidar a Orfeo de su vida terrenal, además el can Cerbero y las Tres Furias impedirían su retorno del reino de la soledad, tampoco Hades y Perséfone tienen el poder ni el deseo de devolver la vida terrenal de Eurídice. Por lo tanto la única posibilidad que queda es el Olimpo, y termina diciendo en el mundo superior el personaje adecuado y con el suficiente poder para lograr este milagro de amor es Apolo.        

 

El dios de la luz recibió de inmediato a Dionisos, le dijo "sé que eres el famoso viñatero, estoy siguiendo interesado tu labor de difusión de la planta que te dio mi hermano Hermes y de la bebida que preparas con ella .....por lo que te felicito.... solicítame lo que quieras y te concederé el deseo",... gracias poderoso Apolo, responde Dionisos pero la gracia que vengo a pedirte no es para mi, sino para Orfeo, un joven poeta, hijo de  Calíope, musa que alguna vez amaste con frenesí. El resplandeciente dios escucha la historia con atención, no puede negar nada al hijo de su recordada amante.

 

Cuentan los que estuvieron allí que fueron las Ménades las encargadas de dar a Orfeo una muerte de héroe, lucharon con valentía y decisión, según el ritual convenido, luego procedieron ceremonialmente con su cuerpo inerte y lo cubrieron con ramas de vid.

Las musas recogieron el cuerpo de Orfeo y lo enterraron al pié del monte Olimpo donde se dice que los ruiseñores cantan con más dulzura que en ningún otro lugar. Apolo llevó la lira de Orfeo al cielo y formó la constelación que desde entonces lleva el nombre de la Lira.

Orfeo fue conducido en un carruaje tirado por cuatro corceles blancos a los Campos Elíseos (el cielo) donde encontró a Eurídice.  Apolo  había arreglado allí su presencia con la anuencia de Zeus, Hades y Perséfone, y desde esa fecha los jóvenes amantes no se han vuelto a separar jamás.

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