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ENOLOGIA

WHISKY - BUENAS SUGERENCIAS

Altonivel - El Whisky tiene una capacidad igual o incluso - algunos aseguran - superior que el vino a la hora de generar una grata experiencia gastronómica con éste.

Desde la entrada hasta el postre, todo puede ser maridado en su justa medida si las combinaciones y el equilibrio entre el destilado y la bebida son las correctas.

Lo realmente importante es lograr un balance en el que el whisky complemente y jamás sobrepase el gusto de la comida. Para ello es muy importante tener en cuenta la dosis de agua en el vaso y la temperatura del licor.

Según los expertos catadores, antes que todo, lo más importante es que el whisky sea el que se debe adaptar a la comida y no al revés. Luego, el desafío consiste en entender el licor, buscar sabores y proponer similitudes desde la cocina; lo ideal es dar con tintes ahumados, que no sean muy fuertes.

Otro elemento importante tiene relación con conocer en qué región de Escocia fue elaborado, para poder determinar su sabor y por lo tanto su maridaje ideal. Así, por ejemplo, aquellos whiskies que provienen de la región de Isaly y Campbeltown, por lo general ahumados con aroma a yodo y sal, es mejor combinarlos con pescados ahumados o secos, aceitunas negras, ostras y anchoas.

Para aquellos que se elaboran en la región de Speyside, es decir, destilados suaves y frutales, lo recomendable es combinarlo con carnes  de cerdo, res o pato, agregando salsas al gusto. Por tener sentido frutal, sirve también beberlo con naranjas, peras y piñas, aunque también le vienen bien algunos frutos secos como uvas pasas, ciruelas secas, nueces, mazapán y almendras, además de chocolates.

También están los que provienen de la región de Highlands, que juntan mucho con las comidas picantes y asiáticas como el sushi, los vegetales al wok, preparaciones en base a jengibre y preparaciones provenientes de México y la India.

Si el whisky que tienes en tu mesa es de Lowlands o Tierras Bajas, le vendrá bien una comida ligera, y mariscos.

A la medida

En Francia ha surgido la moda de combinar los whiskies escoceses específicos, provenientes de una sola destilería, con bocadillos creados a la medida de cada uno de ellos. Resultó de esta experiencia todo un movimiento dedicado a crear maridajes perfectos, audaces. Te mostramos algunos ejemplos:

 

Talisker 10 años - Este whisky proviene de la isla de Skye, el cual logra absorber el carácter marino de su agua de manantial. Se debe combinar con un salmón ahumado acompañado de un palito de pan cubierto de ajonjolí y aderezado con una mezcla de piña en cuadritos, una pizca de cardamomo en polvo, otra de pimienta, un hilo de aceite de oliva y unas gotas de jugo de limón y sal.

Glenkichie 12 años - Destilado desde 1837 en el sur de Edimburgo, se trata de un whisky apreciado por su frescura, ligereza y delicada nota vegetal. Este destilado sería ideal probarlo con un trozo pequeño de queso de oveja coloca un poco de "tapenade" (pasta de aceituna negra) betabel crudo en juliana y cacahuate troceado. Termina además con unas gotas de aceite de argán (olivo silvestre oriundo de Marruecos), para cubrir el paladar y amplificar los sabores.

Lagavulin 16 años - Proveniente de Islay, al oeste de Escocia, el Lagavulin es uno de los whiskies más intensos. Resulta perfecto entonces combinarlo con un pan de especias con roquefort. Y para despertar su carácter a madera y frutas, sumerge el emparedado en una compota a base de higos secos finamente rebanados en un fondo de aceite de oliva y espolvoreados con chocolate negro amargo.

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