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ENOLOGIA

LA CEPA MALBEC TRIUNFADORA

 

Nació en Cahors, Francia. Pero se hizo grande en Mendoza, Argentina. Era 1845 y la cepa malbec llegó a echar raíces en tierras gauchas gracias a un ingeniero francés de apellido Puyet, según Héctor Durigutti, uno de los más reconocidos enólogos en el país que mira el río de La Plata. Cuando estaban en Europa, el suelo y el clima, lo hicieron un vino “agresivo, fuerte, no de gran calidad. En Argentina encontró su clima ideal hasta convertirse en la uva de bandera de argentinos”, nos cuenta el sommelier peruano Giovanni Bisso.

Malbec para los franceses significa ‘mala boca’. “En Cahors, al sudoeste de Francia, llueve mucho, no hay buena amplitud térmica ni buen sol al estar muy cerca al mar”, dice Durigutti. Vinos hechos de esta uva se pueden encontrar también en Chile y hasta en Perú; sin embargo, el más famoso es el que se produce en Mendoza.

“Al malbec le gusta un sol directo, por eso le va muy bien en Mendoza, donde hay 300 días de sol al año en un clima totalmente desértico, donde llueve seis veces menos que en Europa, donde hay altura y una buena amplitud térmica (días calurosos contra noches frescas)”, explica el enólogo argentino.

El vino malbec que conocemos ahora “es muy amable, muy fácil de tomar, bastante equilibrado, muy aromático. Acá en el Perú gusta mucho porque no es tan seco, ni amargo. Va bien con las carnes pero también con otros platos como pescados grasos, atún, chita, y hasta con un plato de carapulcra”, recomienda Bisso. “Es el primer vino que hizo que hombres y mujeres se pusieran de acuerdo. Antes, en el Perú, el hombre tomaba usualmente Cabernet Sauvignon y la mujer vino blanco. Ahora todos lo disfrutan”, afirma Bisso acerca de este vino que ahora se produce en toda Argentina, desde Mendoza hasta la Patagonia.

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