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ENOLOGIA

LOS VINOS DE LA LUNA

Sus vinos son de alta expresión y no se encuentran en los lineales de supermercados; sólo en tiendas especializadas, tipo gourmet y delicatessen, y en restaurantes de cierto nivel. Son 'Ladrón de Lunas' y 'Luna de Catay', dos productos que son el resultado del saber hacer y de la pasión por la excelencia de su autor, Fernando Martínez Relanzón, y que destilan de alguna forma un ilusionado influjo de lunas. Porque las referencias al astro en estas marcas no son casuales. Esta es su historia.

Fernando Martínez es hijo y nieto de enólogos y bodegueros, representa la quinta generación de su familia en el negocio del vino, pero, en su caso, un negocio que no sólo es eso, sino un modo de vida. Lo suyo no es hacer hectólitros y hectólitros, sumar muchos kilos de uva y llevar muchas hectáreas. Lo suyo es la pasión por la viña y por el vino, conseguir lo mejor dominando todos los pasos. Y en ello está.

Por su apego secular a las viñas de la familia, en Utiel-Requena, se hizo Fernando ingeniero agrónomo, y por esa estrecha relación con el mundo de la uva y del vino se hizo después enólogo, porque sólo elaborando buenos vinos con la uva propia se pueden buscar mejores rendimientos para asegurar la continuidad de las viñas y la permanencia de un apasionado modo de vida. Su padre, Fernando Martínez Roda, y su tío Félix, grandes expertos en la materia, le han ayudado mucho, y Fernando recuerda ahora con especial fervor a su abuelo, Francisco Martínez Bermell, recientemente fallecido, y de quien guarda valiosísimas enseñanzas, personales y profesionales. El le inculcó siempre la obsesión por el trabajo bien hecho, por la búsqueda del mejor vino, y le insistía en que una de las principales bases para elaborar bien consistía en "limpieza, limpieza y limpieza".

Su filosofía enológica consiste precisamente en eso: tender a la excelencia. Así se metió un día en la aventura de vinificar la escasa uva de una viña viejísima de la variedad Bobal, autóctona de Utiel-Requena, que sólo tenía medio kilo por cepa y estaba prácticamente abandonada, hasta el punto de que no se iba a vendimiar. El resultado, cuatro barricas tan sólo, es tantísima calidad "que todos los entendidos, cuando lo prueban, me dicen que no puede ser Bobal, que parece un gran Merlot. Es decir, que la uva Bobal, de cepas viejas y bien trabajada, tiene enormes posibilidades por explotar".

En la finca Casa Costa, junto a la Rambla de Estenas, que divide los términos de Utiel y Requena, tiene una de sus bases de actuación, con parcelas de Tempranillo y Cabernet que forman una especie de herradura, casi una media luna. De eso deriva en parte que el vino elaborado allí lleve la marca 'Luna de Catay', donde Catay surge de la combinación de los apellidos de su socio, Nacho Carbonell Tatay.

Pero la influencia lunar en estas marcas y en el concepto de estos vinos no es sólamente figurativa. Es que las uvas se vendimian sólo en horas sin sol, cuando hay luna visible, porque tanto en Casa Costa como en la otra finca, en la Bodega San José, en La Portera, Fernando asegura que "casi siempre que vendimiamos hay luna, y como cogemos la uva sólo de noche o de buena mañana, antes de que salga el sol, la luna es bien visible sobre nosotros, hasta el punto de que parece que le estemos robando los granos". De ahí deriva su otra marca: 'Ladrón de Lunas', "porque es un gran vino cuya materia prima parece que se lo hayamos arrebatado al astro que domina sobre las cepas".

Lo mágico es imprescindible junto a la más depurada técnica, y Fernando combina ambas cosas. Elaboración artesanal, máximo mimo con la uva, en la viña y en la elaboración, prensado manual, combinación de acero inoxidable y depósitos de cemento, trasiegos por gravedad, sin forzar bombeos, etc. El vino no se fuerza, se le deja que saque de forma natural sus mágicos encantos. Las barricas nuevas son para el Garnacha, las de algunos años, para las demás variedades. Allí maduran entre 6 y 24 meses. Y luego el equipo de cinco enólogos que capitanea delibera para decidir qué se saca antes y cómo se hace el coupage, como han ido debatiendo y colaborando en todos los pasos del proceso.

La clave inicial está en la viña, pero también en elaborar junto a la viña, que la uva no viaje, que no sufra. Mejor es transportar al final el vino para embotellar. Por eso elabora hasta en cinco lugares distintos, cada cosa en su sitio.

Sólo produce 25.000 botellas al año, 5.000 de 'Ladrón de Lunas' y 20.000 de 'Luna de Catay', y en su presentación final interviene el diseño máximo. Las botellas son cuadradas, exclusivas, el vidrio más caro del mercado; las marcas están serigrafiadas, y el corcho es el de mayor calidad, del que escasea. El vestido de sus vinos vale más que muchos vinos. Es su apuesta por el "canal impulso". Lo mejor "hay que vestirlo bien para sugerir, no basta con que algo sea bueno en sí misma para venderlo bien". lasprovincias.es

PISCOS PREMIADOS

 

(Peru.com) El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que piscos de bodegas peruanas fueron premiados durante el concurso anual de "Vinalies Internacionales" organizado por la Unión de Enólogos de Francia.

Las medallas de oro fueron para la Bodega Viña Santa Isabel SAC por sus pisco "Finca Rotondo, Acholado Puro" y "Finca Rotondo Mosto, Verde Puro". Asimismo las Bodegas y Viñedos Tabernero se hicieron con la medalla de plata por sus piscos "Finca Rotonda Italia" y "Vargas Acholado, Reserva Privada Puro", ambos producciones provenientes de Ica.

El concurso "Vinalies Internacionales" reunió a los más renombrados expertos internacionales para distinguir a las mejores bebidas espirituosas a base de uva provenientes del mundo.

GRANDES VINOS DE CASTILLA Y LEÓN

Arlanza, Arribes, León y Zamora, los otros grandes vinos de Castilla y León

La fuerza de la costumbre hace que las palabras vino y Castilla y León se asocien rápidamente con Ribera de Duero, Rueda, Toro y últimamente El Bierzo, pero en los últimos años hay una nueva pléyade de Denominaciones de Origen que también hacen patria chica: Arlanza, Arribes de Duero, León y Zamora.

Un visitante es informado sobre los vinos de los Arribes del Duero que cuenta con una producción que oscila entre los 1,5 y los 2 millones de litros,
Arlanza, arribes, león y zamora, los otros grandes
Con una producción de un millón de kilos y una elaboración aproximada de 750.000 litros, Arlanza, cuyo centro neurálgico se sitúa en el área burgalesa que circunda Lerma, se erige en uno de los nuevos valores castellanoleoneses.

Allí, según palabras de José Ignacio Marqués, director técnico del Consejo Regulador, 'la altitud condiciona mucho la producción a la baja' aunque, agrega, que este hecho es un signo de distinción que eleva a la categoría de lo sublime la omnipresente, supone más del 80 por ciento de la producción total, tinta del país.

Como mosqueteras le acompañan la garnacha tinta y la mencía, esta última en claro retroceso, además de las foráneas cabernet sauvignon, merlot y petit verdot.

Se quejan las 14 pequeñas bodegas que componen la Denominación del escaso éxito que los vinos tienen en su propia tierra, al hacer bueno aquel dicho de que nadie es profeta en su tierra, aunque esperan que el auge de los vinos autóctonos haga recapacitar a la hostelería de la zona en su favor.

Curiosamente, los caldos de Arlanza triunfan en Madrid, Asturias, Cantabria, País Vasco y Costa del Sol, además de los mercados británicos, norteamericanos, alemanes o japoneses que reciben el ocho por ciento de loa producción anual.

En Arribes de Duero, la cuna de la juan garcía y la rufete, lidian todos los años con una producción que oscila entre los 1,5 y los 2 millones de litros, aunque sólo son 600.000 las botellas que salen al mercado.

Carlos Capilla, su director técnico, recuerda que también la tempranillo, la garnacha y la mencía acompañan a las uvas citadas anteriormente y esperan que la autóctona Bruñal, de escasa producción pero gran potencial fenólico y aromático, salga de su ostracismo actual de 1.500 kilos anuales de producción. En el caso de los blancos la malvasía, la verdejo y la albillo complementan la producción de tintos.

Elogia, al revés que su colega de Arlanza, los mercados de Zamora, Salamanca y León que sí hacen justicia a sus vinos y recalca la presencia en mercados tan exigentes como el británico o el alemán.

La directora técnica de la Denominación de Origen Tierra de León, Estefanía Sevillano, resalta que un total de 36 bodegas muy elaboran millón y medio de botellas con dos variedades estrella, la prieto picudo y la mencía, a la que acompañan la garnacha y la tempranillo.

Aunque también las blancas, especialmente en vinos jóvenes, tienen aquí su mercado gracias a las verdejo, albarín y godello, a quienes acompañan la malvasía y la palomino.

Destaca las ventas en los mercados nacionales y su 'magnífica acogida' en León y Asturias y defiende la singularidad de la blanca albarín, una uva con importantes aromas de frutas tropicales.

Sólo 350.000 botellas de los casi 1,5 millones de litros que se elaboran salen al mercado con la contraetiqueta de Tierra de Zamora, la cuarta Denominación joven de Castilla y León, que tiene en la tempranillo y la garnacha tinta sus puntales.

Su presidente, Juan Miguel Fuentes, dice que es difícil hacerse hueco en un mercado cada vez más complicado con ocho bodegas algunas de las cuales elaboran alrededor de 10.000 botellas.

Con verdejo y malvasía en blancos, que sólo suponen el diez por ciento de la producción, Zamora se abre huecos en mercados como Cataluña y Levante, además de Castilla y León, y en mercados centroeuropeos y del Sudeste Asiático donde son muy elogiados.

Son las nuevas caras de Castilla y León, la Comunidad Autónoma española que desde hace dos años mayor presencia tiene en las principales ferias vinícolas del mundo. Conscientes de que la diversificación supone originalidad, las nuevas Denominaciones de Origen arrancan con el reto de afianzarse en los mercados nacionales e internacionales con una oferta diferenciada frente a la uniformidad del Nuevo Mundo.
Terra Actualidad - EFE

MARQUÉS DE RISCAL

En el corazón de un pueblo de La Rioja española, una bodega puso en manos del genial arquitecto Frank Gehry la construcción de su hotel de lujo. El pueblo se revolucionó, se escucharon críticas y todo aquello que rodea a las obras que se adelantan a la época. Sus detractores esperan despertarse un día y descubrir que ese monstruo de titanio junto al campanario de su iglesia medieval fue sólo un mal sueño. Sin embargo, los amantes del arte moderno y de los vinos fuera de serie, tienen un nuevo templo para su culto.

Las bodegas de los Vinos de los Herederos del Marqués de Riscal están estratégicamente ubicadas en Elciego, un pueblo de La Rioja alavesa donde las vides nacen con un don: el de transformarse en vinos blancos que conquistan el mundo.

Pero eso no ha resultado suficiente para este clan de inquietos bodegueros. Ya en 1858 innovaron con sus métodos de producción. En 1972 fueron los primeros en impulsar la Denominación de Origen Rueda y recientemente inauguraron su más ambicioso proyecto: la Ciudad del Vino. Así como París tuvo su Haussmann, Elciego encontró su Gehry. El famoso arquitecto que sacó de su letargo a Bilbao con el Museo Guggenheim, dio vida en medio de este apacible pueblo a un nuevo gigante que ahora domina la geografía y le arrebata el protagonismo a las modestas casitas bajas de muros desteñidos.

El Hotel Marqués de Riscal The Luxury Collection conjuga la tradición vitivinícola más arraigada con el vanguardismo, el lujo y la última tecnología del siglo XXI. La nueva Ciudad del Vino es el cuerpo de una mente brillante y rupturista. Para ella, Gehry utilizó un nuevo lenguaje arquitectónico, incluso más elevado que el del Guggenheim. Esa compleja ecuación de números, acero, titanio (pintado con los colores de la bodega) y arte se transformó en una impactante estructura de casi 9.000 m2, en un complejo que alcanza los 100.000 m2. 43 habitaciones, dos restaurantes, salas de estar y de catas, bar, una biblioteca enológica y un spa de vinoterapia. La perla: la Edición Limitada del tempranillo Frank Gehry Selection 2001, para el que el arquitecto canadiense diseñó la etiqueta.

Fernanda Soulé

Información provista por la Escuela Argentina de Sommeliers

EL RESTAURANTE PISCO DE MIAMI

Emilio J.López

Miami, 12 mar -- La modernidad en asuntos de cocina, que ha llevado a muchos a creer que existe una superioridad del menú de autor sabiondo sobre el de anónimo cocinero, está de capa caída en Miami, donde hay una vuelta a la riqueza tradicional y el hallazgo antiguo.

Y es que las modas que encumbran la cocina aparatosa y de diseño sobre, digamos, la cocina de "sota, caballo y rey", es decir, aquella en la que priman los platos del terruño, a la postre terminan por eclipsarse.

Hay establecimientos que recuperan para el comensal los sabores familiares y reconfortantes, de hechuras tradicionales, como Pisco (3310 Mary Street, Coconut Grove, Miami), una nueva adquisición de alta cocina que viene a reforzar en esta ciudad la oferta de gastronomía tradicional peruana.

El nuevo restaurante, abierto hace escasas semanas, tiene además la virtud de contar con una brigada en el comedor que persigue "afirmar el buen servicio en Miami y dar buena atención a la clientela que conoce la cocina clásica peruana", explica a Efe Lissette Chagui, copropietaria del establecimiento.

Las propuestas de Pisco apelan, sobre todo, a los mariscos y pescados, ahondan en un recetario de impronta tradicional antes que en los referentes de cocina fusión e innovadora, tan frecuentes en esta ciudad.

"Hemos traído a nuestros chefs de Perú", apunta orgulloso Carlos Chica, otro de los socios propietarios del local, quien insiste en destacar que la "filosofía del restaurante se basa en la cocina gourmet peruana con buena presentación y sabores auténticos".

La gastronomía peruana, en la que se manifiesta de forma exquisita esa influencia benefactora de las culturas europea y asiática, ha devenido en Estados Unidos, sin duda, casi en motivo de culto. Bien merecido lo tiene.

Pues bien, Pisco pretende preservar la tradición culinaria peruana, prestigiada con platos como el chupe de camarones, el lomo saltado, el chaufa de marisco o el tacu-tacu de camarones, todos ellos protagonistas del menú de este establecimiento.

Como preámbulo para llegar a los excelentes pescados y frutos de mar, nada mejor que atacar cuchara en mano alguna de las sustanciosas sopas: la parihuela de mariscos con verduras o el tradicional chupe de camarones.

También se puede degustar una amplia variedad de ceviches, desde el elaborado con camarones o langosta y rocoto hasta el tiradito de pescado la estilo pisco, entre otros.

O la riquísima papa a la huacaína, esmaltada con una salsa hecha a base de queso, cebolla, ají (chile) y crema de leche.

Además, pescados (corvina a la macho, mahi-mahi empanado, mero en salsa de camarones), marisco y carnes ( cordero estofado, pato confitado, churrasco a la parrilla o el clásico lomo saltado).

Pisco tiene un interés doble por ser un restaurante donde se puede disfrutar de la tentadora cocina peruana y, al mismo tiempo, saborear una coctelería que rinde culto al pisco, bebida estrella destilada de la uva blanca quebranta.

Entre los numerosos cócteles confeccionados en el bar con pisco, aguardiente considerado patrimonio cultural de Perú, destaca el denominado Blue-Callao (a base de pisco acholado, jugo de piña, coco y curacao azul), el Costa Verde, el famoso pisco-sour y el martini-pisco.

El agradable bar, abierto todos los días hasta altas horas de la noche, permite a los "piscoadictos" saborear este aguardiente de uva en cualquiera de sus diferentes tipos: puro, acholado, mosto verde y aromático, preparados en sugestivas combinaciones. EFE

LA CERVEZA Y LA ECONOMIA

 

LIMA, (Reuters) - El repunte de las ventas de cerveza muestra que los peruanos están mejor de lo que dicen y se han beneficiado más de lo que creen en cinco años de crecimiento económico, dijo el miércoles presidente peruano, Alan García, en un golpe a sus críticos.

García, quien asumió su mandato en julio del 2006, muestra un aprobación del 31 por ciento de los peruanos, según un sondeo de febrero, incluso pese a que la economía peruana creció el año pasado un 9,0 por ciento, una de las más altas tasa del mundo.

"Los ingresos de las familias están creciendo, hemos construido más casas, han comprado más teléfonos y consumido muchísimo más cerveza", dijo García a periodistas al frente del palacio presidencial.

El volumen de ventas de la empresa líder de cerveza en Perú, Backus y Johnston, creció un 11,5 por ciento el año pasado.

Un sondeo mostró esta semana que cerca del 70 por ciento los peruanos afirman que todavía no sienten un impacto positivo de la buena marcha de la economía del país. La tasa de pobreza se ha reducido a 42 por ciento desde más del 50 por ciento a inicios de esta década.

La meta del Gobierno es reducir la pobreza al 30 por ciento en el 2011.

García, un ex izquierdista que ahora apoya el libre mercado y la globalización, dijo a la población que el alza del precio de los alimentos impedían ver a plenitud los logros del Gobierno.

"Esta es la foto de hoy, pero ustedes tienen que mirar la película de los últimos cinco años. Entiendo que la gente tiene el derecho de reclamar, pero creo que esto es por los altos precios de algunas cosas como el pan y el pollo", agregó García.

(Reporte de Terry Wade, con colaboración de Teresa Céspedes; Editado por Ricardo Figueroa)

BODEGAS LANGA

El catador Robert Parker "bendice" cinco vinos de Bodegas Langa
Nada menos que cinco vinos de las aragonesas Bodegas Langa han sido avalados por el prestigioso catador norteamericano Robert Parker. Todos ellos son vinos que muestran una línea de elaboración común, gozan de una excelente capa de color, una alta intensidad aromática con un predominio de la fruta sobre la madera y una boca estructurada. aragondigital.es

Zaragoza.- Bodegas Langa, en el año 2005, lanzó al mercado su nueva línea de vinos Langa. Con un rápido posicionamiento en los mercados, basado en un concepto de vino moderno y con una presentación envidiable, ha logrado en pocos años hacerse un hueco en los países más exigentes.

 

Tras las buenas críticas de José Peñin, estas bodegas han pasado a la "bendición" de los vinos por el "gurú" número uno del mundo en lo que a crítica de vinos se refiere: el prestigioso catador norteamericano Robert Parker. Bodegas Langa era la primera vez que le enviaba vinos. Los resultados han sido: 89 puntos para el vino Langa Garnacha Centenaria; 88 puntos el Langa Garnacha-Syrah; 87 puntos, Langa Garnacha. También la nueva línea de vinos Ibérico Garnacha ha recibido la puntuación de 88 puntos e Ibérico Ecológico, 86 puntos.

Todos ellos son vinos que muestran una línea de elaboración común, gozan de una excelente capa de color, una alta intensidad aromática con un predominio de la fruta sobre la madera y una boca estructurada y untuosa, destacando sobre todas las cosas, su visión comercial de vino moderno y fácil de beber. Especialmente satisfechos se muestran desde Bodegas Langa, precisamente, con este vino ecológico, puesto que el mercado de los vinos ecológicos está repuntando de forma notable en USA y éste es de los pocos vinos ecológicos que ha sido puntuado por Parker.

Con este nuevo espaldarazo a la labor desarrollada por Bodegas Langa, son optimistas al pensar que sus vinos lograrán conquistar un mayor número de paladares y, lo que es más importante, lanzar la conquista de los Estados Unidos por Bodegas Langa. 

ENOTURISMO - VINOS DE CARLOS FALCÓ

 

JUAN FERNÁNDEZ-CUESTA

Tierra, agua, luz... Aire por respirar. Un paisaje de viñas y encinas. De libertad. Malpica de Tajo. Cepas de cabernet sauvignon, luego syrah y petit verdot. Hoy es también graciano, y sus tres hijas. Carlos Falcó sabe a verdad. Como sus vinos. Son Dominio de Valdepusa. Y Emeritus. Summa Varietalis, también.

Por supuesto, El Rincón. No todos viven en Malpica. Y pronto habrá más. Viñas, encinas, perdices que levantan el vuelo... Libertad. Un día en el campo. Las nubes dejan un rastro blanco en el cielo, y abajo, tierra caliza y arcilla, hileras de cepas que conducen al horizonte.

La brisa te siente, te acompaña también en esas horas que no son mañana ya, tampoco tarde. Todo sabe a verdad, y es verdad. Decenas de paisajes han quedado atrás, pero Malpica es distinto. Una sensación nueva. Natural. Depósitos, fermentaciones, barricas, botelleros, envejecimientos... Sí, claro. Por supuesto, la tecnología aplicada al viñedo: estación meteorológica, medidores del estrés de la viña... Todo es natural. Esa es la diferencia.

Cuando paseas y sientes. Cuando escuchas y sientes. Cuando catas. Y tus cinco sentidos sienten. A Malpica de Tajo nos la podemos encontrar. Existe en la provincia de Toledo. Desde Madrid, es la carretera de Extremadura nuestro camino. Poco más de cien kilómetros antes de llegar. Primero, autovía. Luego, la comarcal 4015. Es la Finca Casa de Vacas y la aventura del enoturismo está por descubrir, pero en marcha, y todo se puede visitar.

Esta vez, en cambio, Carlos Falcó sólo quería compartir unos momentos. Aportar felicidad cuando catas sus vinos, que es de lo que se trataba, de catar y disfrutar. Por orden de aparición, vivimos envueltos por El Rincón (2004 y 2005 en todos los casos), Summa Varietalis, Dominio de Valdepusa syrah, Dominio de Valdepusa cabernet sauvignon, Dominio de Valdepusa petit verdot y Emeritus. Con el añadido del 3-A de graciano, que saldrá al mercado en otoño.

Quizá ahora, cuando días después sobreviven aromas y sensaciones, y los recuerdos te empujan a rememorar otras catas, te recreas en el diálogo, en ese intercambio de sentimientos que provocaba cada uno de esos vinos, en la palabra que flotaba a uno y otro lado de la mesa, en el sentido de la inteligencia que imponían las mujeres, en la elegancia. También era la verdad del 2005, una añada excelente aún por descubrir, y la deidad del Emeritus.

Todo era cierto, como ese syrah de 2004 inmenso, vivo, lleno de flores, violetas, pleno de equilibrio... Y acabamos con una sorpresa. El juego del enólogo que sirve, como quien no quiere impresionar, un petit verdot con una década de vida y de una añada cualquiera. Pues ahí está. Un petit verdot de 1997 en libertad. No había mejor final. ABC.es