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ENOLOGIA

LA HISTORIA DEL DAIQUIRI

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes 

 

EL CICLÓN DEL CARIBE - En la misma escalinata del avión, en mi primera visita a Cuba, pude sentir el encanto del Caribe. La brisa se mecía entre las diferentes tonalidades del intenso azul del cielo y el mar. Complementaba el cuadro una brillante luz de pleno sol, que lo alumbraba todo con dorado resplandor.

Creo que venía predispuesto para disfrutar del placer de la naturaleza, influenciado por el Almirante de la Mar Océano, don Cristóbal Colón, quien fue el primero en entusiasmarse con esta isla al calificarla como "el lugar más hermoso que ojos jamás hayan visto".

El primer capítulo de la historia del Daiquirí, sabroso y sensual cóctel, fue escrito en medio del mágico encuentro de dos mundos diferentes, en 1493, cuando los embajadores del placer intercambiaron la transparencia de las volutas del tabaco por el ardiente dulce de la caña de azúcar y por supuesto, su hijo predilecto, el ron, el verdadero ciclón del Caribe.

La gente de Cuba es entrañable, los buenos amigos se encargaron de que mi estadía, con fines académicos, fuera realmente inolvidable. Recorrimos literalmente de palma a palma "La Habana Vieja", y a través de sabios relatos pude transportarme a finales del siglo XVIII, en pleno barrio de Monserrate, al lugar del más famoso bebedero de todo el Caribe: "La Piña de Plata". Dos arcos de sillar nos señalaban uno la calle del Obispo y el otro a la calle O'Reilly, en medio una hermosa plaza donde se lucía con sus puertas abiertas, en clara señal de amistad, este famoso lugar, ofreciendo a los sedientos jugos, infusiones y un incomparable trago del ardiente ron.

Con el paso de los años, en 1771, vino la época del hielo. Don Francisco de Arango y Parreño presentó una solicitud para traer a esta bella ciudad la maravilla del frío, "para que los habaneros puedan gozar cabalmente del clamoroso estío". El señor Gobernador, Marqués de Someruelos, aprobó la iniciativa. Primero se lo importó desde Veracruz y Boston, pero en 1805, el "rey del hielo", el gringo Tudor, obtuvo el monopolio de su fabricación en Cuba. Los alegres bebedores de ron comenzaron a probar las alternativas con el nuevo y frío elemento, compitiendo con sorbetes, nieve endulzada y helados. La Piña de Plata estaba en todo su esplendor.

 

A mediados del siglo XIX, en pleno Paseo del Prado, reinaba Cecilia Valdés, otro mito trascendente, una sensacional mulata con cuerpo de guitarra que fue símbolo en el proceso de abolición de la esclavitud. Me explicaron que su memoria romántica y ardiente se conserva intacta en la formula del Daiquirí.

Estaba naciendo la "cubanía", con sus acentos de piel morena, criolla, sonora, con ritmo,  sandunga y tumbao, en medio de un multicolor abanico de frutas tropicales, canistel, anón, mamey, hicaco, guanábana, guayaba, piña, que hicieron la delicia de la naciente heladería. Cerca, expectante y atento, el ron estaba dispuesto a mezclarse en horchatas, batidos y refrescos para crear una gran variedad de exóticas bebidas.

 

En el año 1896, en Daiquirí, un paraje del oriente cubano, trabajaba un joven ingeniero americano llamado Jennings Cox, que en sus horas libres mezclaba todo tipo de ingredientes con el ron, buscando una formula especial para su gusto. Hasta que dio en el clavo con la simpleza del jugo de limón, azúcar, hielo triturado y bastante ron. Finalizó sus ensayos, había encontrado el rum sour ideal.

Un ingeniero minero de origen italiano, Giacomo Pagliuchi, entonces capitán del ejército libertador, se encargó de bautizar este cóctel como "Daiquirí" y llevarlo como un preciado elemento de su valija a la ciudad capital.

Otro capítulo paralelo a esta historia lo escribieron los soldados del ejército libertador, en sus guerras contra el ejército colonial español, ya que bebían con frecuencia una combinación de ron y limón a la que llamaban "Cancháchara". En 1898, las tropas norteamericanas del general Shafter desembarcaron en la zona sur y oriental de la isla, cerca de la playa Daiquirí y cuenta la tradición que el mismo general Shafter comentó que lo único que faltaba a la bebida de los patriotas era hielo, por supuesto muy difícil de conseguir en pleno campo de batalla. Ellos uniformizaron el nombre de esta combinación al llamarlo simplemente "Daiquirí".

 

A comienzos del siglo XX, La Habana es una hermosa ciudad, fina en arquitectura, de exquisita herrería barroca y una tremenda fuerza de cromatismo en sus paredes. En la bulliciosa calle del Obispo, atrae a las lindas de siempre La Piña de Plata. Mi amable guía me describe una escena de la época, cantando una dulce melodía... "habanera... que es un grito de espuma en la acera... la que huele a naranja y hierbabuena, la que tiene los pies de paloma y sabrosos, densos y gruesos, como dulce de coco, los besos... es su boca de púrpura y nata, un refresco de piña y horchata, tamarindo y almendra que perfuma la vida cubana...".

La venerable Piña de Plata está de aniversario, una centuria no pasa en vano, el viejo bodegón ya es una moderna "cantina" donde de sirven sofisticados cognacs, finos vermuts y perfumadas ginebras, pero su especialidad son los "compuestos" de fino ron, donde destaca el "Draque", en memoria del corsario más osado de toda la hermandad de los piratas del Caribe, Francis Drake, que por supuesto, en espíritu, los visitó numerosas veces.

Como centro de los festejos del centenario hay que hacer algo especial, muy especial... los propietarios le cambian el nombre al bar, eligen "La Florida", en clara alusión al pantanoso territorio español de Norteamérica que entonces dependía administrativamente de La Habana y abandonan su dulce estirpe de fruta fresca y argento. El común de las gentes lo bautiza con un diminutivo cordial: "El Floridita".

En 1913, en el bar del cercano Hotel Plaza, el cantinero español Emilio Gonzáles también ofrece a sus clientes "Daiquirí", según muchos es el mejor de La Habana. Quieren hacerle justicia al célebre "Maragato", que es el apodo con que se le conoce a Emilio en el ámbito de las barras, preparados y cócteles.

En 1914, llega al "Floridita" otro español, el cantinero catalán Constantino Ribalaigua Vert, natural de Lloret del Mar y poco después otro buen profesional, el chef francés Jan Lapont. Ambos le dan categoría y modernidad al local. Parroquianos de los cinco continentes admiraban la destreza de Constantino que en la barra con rítmico y enérgico batido mezclaba diversidad de licores y refrescos.

Solo unos años después, en 1918, encontramos en la puerta del Floridita, sonriente y satisfecho, al nuevo propietario. Está disfrutando el paso del tranvía que lo saluda con su acompasada campanilla... "Buenos días, Constantino... ¿le ha ido bien a este pescador español?"

Constantino Ribalaigua es sagaz, sabe que necesita algo especial, que lo distinga de todo otro lugar, lo llama estilo propio para "tomar el día". Él conoce todos los secretos de la barra, por lo tanto la respuesta está allí y no tarda en encontrarla. 

Con ayuda de su máquina de moler hielo marca Flak Mak, recién traída de los Estados Unidos, pica hielo, lo conserva en una caja con aislante y huecos en el fondo para mantener seca la nieve. Lo junta en una batidora con una onza y media de ron blanco, una cucharadita de azúcar, 5 gotas de marrasquino, el jugo de medio limón y lo sirve en una especial copa de boca ancha previamente helada. Ha puesto su sello al famosísimo "Daiquirí Floridita", que dará la vuelta al mundo de la mano de famosos de todos los sectores.

Después, una serie de estrellas de cine, de intelectuales y políticos, todos difusores vienen a Cuba y luego al Floridita a tomar Daiquirí. No podemos dejar de mencionar en primer lugar al Nóbel Ernest Hemingway, que dice de su infaltable cóctel, de todos los días: "esta bebida no puede ser mejor, ni siquiera parecida, en ninguna parte del mundo". Ocupa durante 20 años la misma butaca del bar, hoy separada por una cadena y enfrente servido, esperándolo, un fresco Daiquirí a la moda Hemingway. Es decir, doble medida de ron, sin azúcar, un poco de jugo de toronja, el jugo de medio limón y para coronar la cascada de hielo frapé y media cucharadita de marrasquino. Salud con Usted Don Ernesto...

jaimeariansen@hotmail.com      

BODEGA OCUCAJE

 

En el siglo XVI, la estancia OCUCAJE, en el valle de Ica, 336 Kilometros al sur de Lima, es adjudicada a Don Luis Sanchez, llegando a traves de varias manos a ser propiedad del Colegio de los Jesuitas.  

En el siglo XVIII, tras la expulsion de los jesuitas durante el gobierno Virrey Amat, OCUCAJE paso a poder de Don Juan de Apesteguia, Marques de Torre Hermosa, casado con Doña Juana Maria de Herce y Dulce. Al fallecer el Marques, su viuda quedo dueña del fundo, uniendose en segundas nupcias con don Antonio de Arredondo, Regente de la Real Audiencia de Lima, siendo por ello que la gente de entonces se referia a OCUCAJE como la hacienda del Regente.  

En 1848, Don Domingo Elias adquirio OCUCAJE, pasando la propiedad de este a manos de Don Andres Alvarez Calderon en 1867.   Posteriormente, OCUCAJE fue adquirida por Don Felipe Zunini, quien en 1898 empezo a producir los vinos y piscos OCUCAJE con caracter industrial.  

 

En la decada de los años 30 OCUCAJE paso a ser propiedad de los Sres. Virgilio Rubini y Paul Truel quienes continuando con la tradicion vitivinicola importaron cepas especialmente seleccionadas de Francia, Italia, España, Portugal y valle del Rin, fundando entonces la sociedad VIÑA OCUCAJE S.A., la que persiste hasta la actualidad como propiedad unica de la familia Rubini, produciendose diferentes tipos de vinos tintos y blancos, asi como vinos generosos, piscos y sangria de excelente calidad.  

VIÑA OCUCAJE S.A. es conocida por la calidad y tradicion de sus productos, combinando el paciente y delicado proceso de elaboracion de antaño con modernos controles de calidad y con una renovada presentacion, acorde a las necesidades del mundo actual.

LA CATA DEL VINO

Artículo publicado en Opinión, Carlos Rodríguez   

¿Cómo se realiza una cata de vinos y como se pueden apreciar los distintos matices que presenta un vino?   La respuesta es fácil: depende de la sensibilidad sobre todo olfativa que posea cada uno.   El primer paso cuando nos comenzamos a interesar por catar y analizar en detalle un vino, es apoyarse en buenos aficionados, expertos y si se puede en cursos de cata. Ya que, los primeros pasos en mi opinión, deben encaminarse a analizar un vino e intentar encontrar los matices que un buen aficionado o profesional haya encontrado.  

Esto nos servirá para empezar a definir colores, olores y sabores, lógicamente no se puede pretender en las primeras catas realizadas encontrar distintos matices sin tener una base de conocimientos adquiridos.   El primer paso de la cata consiste en analizar el color del vino, aquí podemos encontrar distintos matices, en los tintos con el paso de las catas sabremos diferenciar las distintas tonalidades rojas, granates, cobrizas, etc.

Así como, nos acostumbraremos a hablar de capa alta, media o baja, es decir la intensidad y profundidad con la que se puede presentar un mismo color en distintos vinos. Aprenderemos a diferenciar los matices que aporta cada variedad y los aportados por la crianza, esta última mostrándonos su participación en los bordes de la copa y en las tonalidades ya sean tostadas, cobrizas, etc.  

Por ello el primer paso sería analizar las tonalidades que nos presenta el vino tanto en el corazón de la copa como en sus bordes, siempre en una copa adecuada de cata y sobre un fondo que no enturbie el análisis, por ello debe ser un fondo blanco o neutro.   El siguiente paso, es el análisis olfativo, en el que se pueden apreciar múltiples matices distintos, muchos son característicos y fáciles de percibir y otros dependen de la sensibilidad del catador, en esto llevan ventaja las mujeres las cuáles poseen una sensibilidad mayor.

Pero de todas formas, la nariz aprende, con ello recalco lo dicho anteriormente sobre la necesidad de, al principio de nuestra andadura por el mundo de la cata buscar e identificar aromas que nos dicen que posee dicho vino. Es importante identificar ciertos matices que suelen ser habituales como por ejemplo la fruta roja, la fruta negra, regaliz, tostados, cacao, torrefactos, vainilla, madera, etc.

Además es importante cuando no estamos catando prestar atención a los olores, cuando comemos, cuando cocinamos, cuando compramos, ya que sino será imposible encontrar ciertos matices.   Por último, en la fase gustativa, debemos seguir con la táctica de primero analizar en base a una comparación para cuando nos sintamos con suficientes conocimientos atrevernos ya a realizar la cata desde cero y sin comparaciones. En esta fase es importante analizar la entrada del vino en la boca, su primer envite con los dientes, el paso del vino por nuestra lengua, el paso que deja el vino en nuestra boca, la retronasal, etc. y en esta fase volveremos a encontrarnos con muchos matices que hemos descubierto en la fase olfativa.  

Por último, destacar que quedan muchos más matices que explicar para realizar una cata, pero como primeros pasos creo que es suficiente, en otros artículos hablaremos de los detalles más complejos y que nos llevarían a realizar una cata completa y en detalle.  

Saludos, Carlos Rodríguez

PRIVILEGIOS DEL CHAMPAGNE

Privilegios del rey... de los vinos (por Joe L. Montana) - elboletin.es 

La elaboración de espumosos es paradójica y repleta de privilegios A pesar del consumo que hacemos de ellos, la elaboración de los espumosos, vinos por excelencia para las celebraciones no sólo de las pasadas semanas, es muy poco conocida. Algunos detalles de ésta son paradójicos y en cualquier otro vino serían tachados de herejías. La pauta la marca la región de Champagne, que para eso domina el mercado.

Sólo los más atrevidos buscan su propio camino como los australianos, lanzados a elaborar espumosos tintos con shiraz, (Knappstein o Windowrie Family Reserve).   O algunos rompedores, como el Louis de Grenelle del Valle del Loira, elaborado con las cabernet sauvignon y franc. Pero en la mayoría de estas denominaciones de origen aceptan prácticas que harían saltar las alarmas en cualquiera otra. Y, sin duda, la ira de muchos críticos.

Ya expliqué la clasificación según la cantidad de azúcares. Lo que no indiqué es que éstos son añadidos: el llamado licor de expedición.   Así pues el rey de los vinos recibe una ayuda exterior de sirope antes de salir a la venta. Intriga que una de las marcas más extendidas oferte un seco (¡con 28g / l de azúcar) de añada! (Veuve Clicquot Rich, 40-50 euros), tal vez excelente para los postres más nobles. Y más sorprende que otras la hayan seguido (Moët Chandon Nectar Imperial, Pol Roger Rich).  

No es el único privilegio de los espumosos: en su gran mayoría (a excepción de los millesime) son mezcla de añadas. Los productores lo justifican para mantener el ´espíritu de la marca´ pero es práctica vedada al resto de vinos, salvo contadas excepciones como el Vega Sicilia Reserva Especial. Hay más: en la producción de rosado, muchos (Möet Chandon, Veuve Clicquot, Ruinart,...) se permiten mezclar vinos tintos y blancos frente a la ortodoxia de obtenerlos en la fermentación con hollejos.   Y, además, lo argumentan en que así es el método tradicional. Pero todos estos privilegios, y más que no caben aquí, no obstan para que, como comenté, sea firme partidario del espumoso, en especial del de champagne, para toda celebración.

VIEJO DILEMA - AZÚCAR EN EL VINO

UE permite añadir azúcar de remolacha al vino

Los ministros de Agricultura de la Unión Europea deliberaron desde el lunes sobre la reforma de la producción de vinos europeos. La Comisión Europea propuso introducir una norma que prohibiría añadir azúcar de remolacha al vino y a la cual se opusieron varios países centroeuropeos, incluyendo la República Checa. No obstante ese proyecto finalmente fue cancelado. "A los vinos de alta calidad se les permite añadir azúcar sólo en años poco favorables, a los de mesa, siempre", señaló el viceministro de Agricultura, Stanislav Kozák. La Unión Europea pretende regular la producción de vinos europeos, cuyo consumo disminuye anualmente, ya que no consigue competir con los vinos importados de América de Sur, EE.UU. y Australia.

CONSEJOS PARA COMPRAR VINOS

 

POR: VLADIMIR VILORIA - EL UNIVERSAL

¿Es justo lo que piden por un vino? ¿Cómo saber que estamos pagando lo justo? ¿Cómo saber que la etiqueta que adquirimos es buena y merece nuestra atención? La verdad, no existen respuestas precisas a tales interrogantes. Cada cual tendrá, dependiendo del alcance de su bolsillo, una percepción de lo que puede considerar como "barato" o "caro" y, según su experiencia y al entrenamiento de su paladar, el consumidor será capaz de descubrir auténticas alternativas de precio -por debajo de los 30 a 50 bolívares- y podrá, en su momento, ser crítico con vinos costosos incapaces de dar lo que otros más económicos logran en términos de calidad, placer y recuerdo.

No hay que olvidar, como dice Amaya Cervera, que "detrás del precio del vino, está, por supuesto, el precio de la uva, probablemente el costo más importante, pero también el resto de ingredientes que intervienen en su elaboración (corcho, botella, mano de obra, maquinaria y tecnología de bodega y barricas en el caso de ser un vino de crianza), además de la política de precios de la bodega y el posicionamiento que haya elegido para sus vinos en el mercado, los márgenes del distribuidor y del detallista, etcétera". A fin de cuentas uno puede preguntarse, ¿será bebible este vino de 5 bolívares? No queda otra que probarlo, sin prejuicios y dándole a la botella la dignidad que merece.

Para comprar vino, adecuadamente, es preciso: 1. Liberarse de prejuicios. Trate de encontrar, siempre, la mejor relación calidad-precio en cualquier lugar y en cualquier botella.

2. Probar, probar y probar: Cuantos más vinos pruebe, más claro tendrá los estilos que realmente le atraen. También descubrirá cuál es su umbral cualitativo "por debajo", esto es, qué es lo mínimo que le exige a un vino para "todos los días" y con qué niveles de precio se corresponden esas exigencias. Igualmente, descubrirá qué es lo que busca en un vino de calidad superior y cuánto está dispuesto a pagar por una botella de ese tipo.

3. Anímese. Venezuela ostenta una nada desdeñable oferta, que pese a todo, tiende a mejorar cada día. Tenemos vinos de todos los calibres y en todos los rangos de precio.

4. Busque los vinos "modestos" de los elaboradores más solventes: los jóvenes y "reservas", tanto del Nuevo como del Viejo Mundo. Piense en marcas que, por su prestigio, no se pueden permitir el lujo de sacar un vino "malo" al mercado.

5. Estudie las ofertas de los grandes supermercados. Puede encontrar sorpresas. Pero busque las añadas actuales y las marcas más fiables. Así no se encontrará desagradables sorpresas cuando abra la botella.

6. Si puede, compre por cajas sus vinos "favoritos" que saben ofrecerle una excelente relación calidad-precio. En ocasiones, podrá beneficiarse de importantes descuentos al comprar mayor cantidad de botellas¿ ¡Salud! - vladimirviloria@gmail.com

DO MADRID

 

ABC.ES - MADRID. Desde 1990, fecha en la que se aprobó la Denominación de Origen Vinos de Madrid, la calidad de los caldos de la región ha ido en alza y en los últimos años ha experimentado un espectacular incremento comercial.

Como afirman desde la propia Consejería de Cultura y Turismo, la comercialización de Vinos de Madrid ha pasado de las 50.000 botellas en sus inicios a las más de 4,5 millones de la actualidad. De esta producción, el 30 por ciento se vende en el mercado exterior, fundamentalmente en países como Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

En tan sólo dos años, de 2004 a 2006, las ventas totales al exterior se han incrementado en un 20 por ciento, rondando los 2 millones de euros en 2006. Con estos datos, no es de extrañar que la Consejería reconozca que, en poco más de una década, los vinos de Madrid han pasado de ser a granel a tener una denominación joven, distinta y de calidad. Además, la calidad de las añadas ha mejorado en los últimos años y, por primera vez, en el 2001, la D.O. Vinos de Madrid consiguió una cosecha calificada de excelente. La de 2006 tampoco se quedó atrás con una merecida calificación de Muy buena.

EL MARTINI - CAP: 06

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes 

 

14. Johnny Carson. (1925-2005) Nacido en Corning, Iowa, es el creador de un estilo en la  televisión que hasta ahora muchos intentan imitar. Su humor es una mezcla de astucia, ingenuidad y malicia que resultó siempre muy simpática. Considerado una de las figuras más legendarias de la pequeña pantalla, Carson cobró fama con sus críticas mordaces a políticos y otras personalidades del mundo social internacional. Este famoso cómico y presentador norteamericano inmortalizó una frase relacionada al Martini, cuando intentaba definir el concepto de la felicidad perfecta. Entonces dijo: "La felicidad es encontrar dos aceitunas en el Martini, cuando tienes hambre". En 1992, recibió la Medalla Presidencial a la Libertad, la condecoración más destacada a la que puede aspirar un civil en su país y que le fue entregada porque "con decencia y clase, hizo pensar y reír a los Estados Unidos". Falleció el 23 de enero de 2005 a los 79 años en su casa de Malibú (California) de un enfisema pulmonar.

 

15. James Bond. En la película "Otro día para morir" (2002) James Bond recibe una elegante copa de Martini que le ofrece una linda aeromoza en plena turbulencia. "Por suerte me gusta revuelto" responde el espía seductor. Más adelante ordena un Vodka Martini en la fortaleza congelada del villano de turno "con bastante hielo", evidentemente. En la cinta "Nunca Digas Nunca Jamás" (1983) un maduro Sean Connery con bisoñé acaba de ser salpicado por la sexy y mortal Barbara Carrera. "Pero mi Martini aún está seco. Mi nombre es James", es su oportuna respuesta. Ya sea en un casino en Tangiers, o una suite de lujo en Río de Janeiro, un Martini "revuelto y no batido" es una pieza de equipo casi tan importante para el agente 007 como su inseparable Walther PPK o cualquiera de los artilugios de Q, y es la única bebida que puede hacerle competencia al Champagne Bollinger, otro de los favoritos de Bond. Ian Fleming, creador del célebre personaje, describió claramente (en el capítulo siete, para ser exactos) el Martini favorito del Doble Cero en su primera novela, "Casino Royale" (1953): Tres medidas de gin, una de vodka y media de vermut. Agitar hasta que esté bien frío y luego servir con una generosa cáscara de limón. A esta mezcla le puso "Vesper", en honor a la bella doble agente de la historia. 

 

¿Por qué James Bond, un gran conocedor de vinos y licores, prefiere su Martini revuelto y no batido? Es la pregunta que frecuentemente recorre los bares de todo el mundo y que podría tener su respuesta en que cuando un Martini se revuelve con hielo, la bebida termina transparente porque los elementos se mezclan delicadamente. En cambio, batido mantiene un efecto nebuloso, pues el hielo se rompe en pedazos más pequeños y el frío se reparte más rápido pero en forma descontrolada. ¿Probablemente Bond se cubría así de un potencial envenenador? Sin embargo, es probable que un bebedor experimentado no pueda diferenciar entre uno y otro. Lo que sí parece sorprendente, y que explicaría el inacabable vigor de Bond, es que un equipo de biotecnólogos descubrió recientemente que las naturales propiedades antioxidantes del gin y del vermut se incrementan al ser mezclados, y más aún, al ser agitados, éstas se elevan poderosamente.  

 

16. Kim Cattrall. (1956) La rubia actriz británica que da vida a la desinhibida Samantha Jones en la famosa serie "Sex and the City" (1998-2004) ha escrito un exitoso y polémico libro titulado "Sexual Intelligence" en el que describe sus encuentros amorosos con todo tipo de hombres: "Jóvenes, maduros, millonarios, granjeros, bomberos, modelos, etc.", pero lo único que tenían en común era que todos disfrutaban de un buen Dry Martini. "¿Es Martini puro o tiene una mezcla?" es la pregunta que en una ocasión le hace Samantha a su amiga Carrie Bradshaw al querer averiguar si el hombre que acababa de conocer, y que aún las escuchaba, era heterosexual o gay.

17. El Cine y la Tevé. Cómo estarán de emparentados el Séptimo Arte y el Rey de los Cocteles que la última toma del día en los estudios cinematográficos se denomina "toma Martini", refiriéndose a que cuando se apaguen las luces y la película se almacene en sus latas, el personal de producción irá en busca del bar más cercano en pos de su bebida favorita. Incontables litros de Martini han discurrido por la pantalla de plata y para el lector podría ser un pasatiempo muy divertido catalogarlos uno por uno. Sin contabilizar al ya mencionado James Bond (el embajador cinematográfico número uno del Martini), nos gustaría mencionar algunas representaciones inusuales, como la de la película "Hitch" (2005), en la que el experto en citas personificado por Will Smith maneja la indispensable habilidad de adivinar la "accesibilidad" de las damas con solo observar cómo toman su Martini.

 

18. En la disparatada cinta que mezcla acción en vivo con animación "Looney Tunes: Back in Action" (2003), Bugs Bunny se sirve un Martini a la mejor usanza de los espías y lo decora con una mini zanahoria, en vez de la proverbial aceituna.

 

19. En la comedia clásica de crimen y misterio "The Thin Man" (1934), el detective Nick Charles (William Powell) filosofa musicalmente sobre cómo preparar el Martini ideal: "Lo importante es el ritmo. Siempre revuélvelo con ritmo. Revuelve el Manhattan a ritmo de fox-trot, el Bronx a paso doble, y el Martini seco revuélvelo siempre a ritmo de vals".

 

20. En cuanto a la pantalla chica, no cabe duda que "Sex and the City" puso de moda el Martini para el nuevo milenio, sobre todo entre las damas sofisticadas.

 

21. Pero no queremos dejar dar crédito a Brian, el perro genio y hablador de la irreverente comedia animada "Padre de Familia" (1999), siempre haciendo comentarios existenciales con su copa en la mano.

 

22. Maxwell Smart, el entrañable "Súper Agente 86" (Get Smart, 1965-1970), tuvo que enfrentar uno de sus más estrafalarios desafíos cuando un radio receptor de KAOS, camuflado como una inocente aceituna, va a parar al Martini y posteriormente al estómago de Carol Burnett.

23. Merecen un reconocimiento especial los cirujanos militares de la serie M*A*S*H (1972-1983) que ironizaban sobre la guerra y la condición humana sorbiendo sendos Martinis que preparaba con el gin destilado por ellos mismos en plena jungla durante el conflicto armado en Corea, que dicho sea de paso duró mucho menos que el longevo programa. En un capítulo de la primera temporada, el capitán "Ojo de Halcón" Pierce declara haber encontrado la fórmula del más perfecto y seco Martini del mundo: le pones seis medidas de gin y te lo tomas mirando una foto del inventor del vermut.

 24. El último galán de Hollywood del siglo XX, George Clooney,con su cara de guapo y su sonrisa oscilante entre buena persona y pícaro seductor, es muy requerido por las marcas y tan conocido por portagonizar "Urgencias" o "Ocean"s Eleven" como por sus anuncios de Martini.