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ENOLOGIA

CROMATOGRAFÍA

Para algunos nos puede parecer este término totalmente nuevo, pero es una parte relativamente nueva y fundamental para la enología y, obviamente, se puede aplicar a la gastronomía. Definamos lo que es la cromatografía.
La cromatografía es un método de separación para la caracterización de mezclas complejas, la cual tiene aplicación en todas las ramas de la ciencia, física, gastronomía y muchas ciencias. Es un conjunto de técnicas basadas en el principio de retención selectiva, cuyo objetivo es separar los distintos componentes de una mezcla, permitiendo identificar y determinar las cantidades de dichos componentes.

Las técnicas cromatográficas son muy variadas, pero en todas ellas hay una fase móvil que consiste en un fluido (gas, líquido o fluido) que arrastra a la muestra a través de una fase estacionaria que se trata de un sólido o un líquido fijado en un sólido. Los componentes de la mezcla interaccionan en distinta forma con la fase estacionaria. De este modo, los componentes atraviesan la fase estacionaria a distintas velocidades y se van separando. Después de que los componentes hayan pasado por la fase estacionaria, separándose, pasan por un detector que genera una señal que puede depender de la concentración y del tipo de compuesto.

Ahora viéndolo del lado “enólogo” tenemos esta definición: Procedimiento de análisis que se aplica a los vinos para detectar su composición y efectuar controles de calidad.
La cromatografía en fase gaseosa permite descubrir algunos componentes aromáticos del vino.
A partir de una muestra se obtiene un cromatograma, cuyos picos representan las sustancias aromáticas detectadas.
Asi puden identificarse los distintos componentes del vino que originan los aromas (acetato de isoamilo: plátano; hexanodienol: geranio; undecalactona: melocotón; citroneol: limón, etc).

Según algunos estudios realizados a ciertos vinos, este aparato es capaz de determinar entre 500 y 800 sustancias aromaticas. Aunque este aparato no puede determinar si un vino es bueno o malo (ya que los gustos son totalmente subjetivos), es muy útil para realizar comparaciones entre distintos vinos que sirvan para evaluar de forma mas completa y objetiva la calidad de los mismos.

Discusión enviada por: Ricardo Castro Medina

EL ARTE DE EVALUAR VINOS

Tema de analisis y discusión enviado por: Alvaro Monteverde - Enología IV

Definición
La cata es el acto por el cual, según ciertas normas y reglas, se procede al análisis sensorial de los vinos. La misma puede ser:

  • Comparativa (relacionando entre si varios vinos)
  • A ciegas (ocultando la marca o cualquier otro dato de las etiquetas)
  • Vertical (cata de un mismo vino de diferentes añadas)
  • Varietal (compara solo vinos de la misma variedad de uva)

La cata se realiza en tres fases:

  • Análisis visual: el color, la transparencia, brillo, intensidad, matices del pigmento y formación de burbujas.
  • Análisis de los aromas: frutales, florales, herbáceos, tostados y especiados, valorando su limpieza, complejidad e intensidad.
  • Análisis de las sensaciones en boca: acidez, impresiones dulces, astringencia dada por los taninos, materia y cuerpo, equilibrio, persistencia de los aromas, etc.

La cata de un vino es mas un arte que una ciencia, puesto que exige una sensibilidad y sutilidad en el lenguaje que transmita de manera excitante una impresión fugaz. Actualmente existen maquinas que confirman las apreciaciones poéticas que realizan los buenos catadores. Estas maquinas pueden encontrarse en las mejores bodegas y permiten o ayudan a detectar gran cantidad de compuestos presentes en los vinos.

La técnica de la cata es fácil de aprender, pero es difícil dominar su arte. Los instrumentos típicos necesarios para una cata son:

  • una mesa cubierta de mantel blanco
  • una lámpara que provea buena iluminación
  • un recipiente para el vino que se descarta (escupe)
  • copas deben ser de cristal incoloro y fino y de pie largo, con una boca mas estrecha que su cuerpo (forma "de tulipa").


Análisis visual
Al descorchar una botella lo primero a analizar es su corcho. Este debe estar ligeramente humedecido por el vino, esto demuestra que la botella se ha guardado siempre inclinada. Al presionar el corcho se debe comprobar su flexibilidad, su aroma y confirmar que solo huele a corcho ligeramente envinado. Cuando el corcho presenta olores fuertes y extraños, puede haber contaminación en el vino. Ante esta sospecha, se debe servir un poco de vino en la copa y comprobar su olor. Si esto no alcanza, se prueba el vino en boca y si no resulta agradable se escupe. Se debe rechazar cualquier botella que tenga el corcho estropeado.

Ya comprobado que el corcho está en buen estado, se sirve el vino en una copa hasta aproximadamente un tercio de su capacidad. Se agita suavemente y se coloca la copa delante de la luz. Se ve así, si esta limpio, sin sedimentos y aquí es donde se decide si conviene decantar el vino o servirlo directamente.

Al mismo tiempo se verá su brillo, si refleja frente a la luz de manera viva y alegre. Si fuese mate y apagado, mostrara defectos. Si se inclina la copa hacia adelante sobre el mantel blanco, se podrá apreciar la intensidad del color y el matiz del vino.
Los vinos blancos con reflejos verdes o sutilmente dorados son vinos jóvenes, y los que tienen reflejos intensamente dorados o ámbar son viejos (han sido criados en madera o han sido mal conservados).
Los tintos jóvenes son de color violáceo, y a medida que envejecen adquieren tonos cobrizos.

Al agitar la copa nuevamente y con suavidad se comprueba, a trasluz, como se forman las lágrimas del vino. Los vinos ricos en glicerina y los de alto contenido alcohólico derraman lágrimas en la copa.

Cuando se evalúan vinos espumosos, se observa que un buen vino debe tener burbujas diminutas, vivas y de incesante formación. Esta cualidad suele ser una promesa de otras cualidades. Las burbujas suben verticalmente formando un interminable rosario espumoso.


Análisis de los aromas
Esta es la fase más importante y decisiva de la cata, para comenzar se aproxima la nariz a la copa para comprobar de manera global que no hay aromas desagradables en el vino. No deben detectar olores avinagrados, azufres, ajo, caucho o papel. Por esto, es muy importante vigilar la limpieza de la cristalería que se usa en la cata y secarla al aire, para no confundir los aromas.

 

Al remover la copa y sosteniéndola por su pie, los aromas del vino se airean, y es este el momento de acercar la nariz intentando reconocer los olores del vino. Los mejores vinos son siempre aromáticos y complejos, y se van abriendo, expanden o aparecen en la copa, haciéndose más expresivos a medida que hacen contacto con el aire.

La primera sensación notable, y la más fácil de explicar es la intensidad aromática. Según la potencia se calificara el vino por su intensidad desde débil hasta desarrollada, pasando por otros adjetivos como neutra, insípida, discreta, cerrada, aromática, abierta, expresiva, fuerte o intensa.

El paso siguiente es observar la limpieza aromática, es decir su nitidez desde la ausencia de defectos.

Una noción más subjetiva que requiere experiencia es observar la armonía de los olores: el vino será desagradable o complejo, pasando por común, simple, fino, severo, elegante, refinado, armonioso y con clase.

Para el final, se realiza el ejercicio más espectacular: la identificación de los matices aromáticos.

Se suele proceder identificando un olor: la frambuesa, la vainilla, la rosa u otros. En esta etapa, se utiliza algún término instantáneo que describa el aroma sin mucha reflexión. Pero cuando no se identifica un aroma preciso se observaran impresiones agrupándolas por familias aromáticas.

Para distinguir los aromas se clasifican las diferentes gamas:

  • Los aromas primarios o varietales son muy característicos e identificables, predominan las series florales, frutales, vegetales, minerales y a veces especiadas.
  • Los aromas secundarios procedentes de las levaduras, de la transformación del azúcar en alcohol o de la fermentación malolactica son los más frecuentes y abundantes en los vinos. En esta gama predominan las flores, las frutas, las especias y las notas vegetales.
  • Para los aromas de crianza o bouquet las gamas se multiplican: florales, frutales, miel, madera, café, chocolates, y otros.

Una vez la copa esta vacía, la historia aromática no se detiene. Aun hasta la última gota del fondo de la copa dirá alguna cosa.


Análisis de las sensaciones en la boca
Después de analizar los aromas se procede a degustar el vino en boca, para ello se debe beber lentamente una pequeña cantidad de vino. Un buche medido para mantenerlo y removerlo en la boca durante unos segundos. El primer contacto del vino se nota en los labios y en la punta de la lengua.

Lo más conveniente suele ser utilizar un termómetro para medir la temperatura del vino en la copa, y así memorizar las sensaciones en las diferentes temperaturas. Típicamente se utilizan 10ºC para los blancos, 11ºC para los rosados, y 16ºC para los tintos.

Siempre que los vinos estén calientes se los debe enfriar, y si están a menos de 6ºC no se los debe catar ya que sus aromas serán imperceptibles.

Para saborear el vino se debe pasar una y otra vez por la lengua, apretándolo contra el paladar, para buscar las sensaciones dulces en la punta de la lengua. La menor o mayor graduación alcohólica, se percibe en boca también, porque el alcohol produce una sensación cálida y dulce.

Luego se buscan solo las sensaciones ácidas y amargas, los ácidos se notan en los laterales de la lengua, y los amargos en la parte posterior. Esos sabores amargos se deben a los taninos, donde en el caso de los vinos tintos, los taninos ponen la lengua rasposa y los labios tirantes.

Cuando el vino se calienta en la boca se comienzan a apreciar mas los aromas, ya que la boca y la nariz están íntimamente ligadas.

Por último se traga y todos los aromas y sensaciones persisten en la boca después de ingerido, esa mayor o menor persistencia en boca es la que permitirá distinguirlos.

LOS AROMAS DE LOS VINOS

PROGRAMA DE ENOLOGIA - INSTITUTO DE LOS ANDES - CAPITULO 21: LOS AROMAS DEL VINO

Disusión enviada por : Hugo Olaechea Espinoza

LOS SENTIDOS EN LOS VINOS (AROMAS)

A la hora de una cata o solamente al disfrutar un vino, nuestros sentidos entran en funcionamiento, de esta manera nuestra nariz sentirá los olores cítricos, frutales a especias que puedan tener los vinos, la boca sentirá los sabores que tenga el vino como los taninos y sabores a madera, con la vista identificaremos los colores de los vinos que dependerán de su crianza, celaje, etc.

Sin lugar a dudas la faz olfativa es la más importante, en una degustación de vinos (o de comidas en general) por varias razones, que pasamos a analizar.

Muchas de las sensaciones que comúnmente denominamos "gusto"  son en realidad la resultante de la mezcla del sabor con el aroma, una prueba sencilla que podemos realizar para comprobarlo es ponernos en la lengua una pizca de canela tapándonos  la nariz. Crease o no sentiremos lo mismo, si colocamos canela que si fuese arena o polvo de ladrillo.

Además de esto el olfato es de por si varias veces más sensible que el gusto.

Otra razón por la cual  el  olfato es tan importante a la hora de catar es que una vez enviada la "señal" del aroma y es percibida por el cerebro, este por un lado la registra y por otro la comprará con nuestra memoria de olores para devolvernos la sensación de algo conocido o de algo nuevo.

Si durante esta fase alguien nos dice "tiene aroma a grosellas frescas del bosque en una mañana  mojadas por el rocío", solo podremos coincidir o discutirlo si en nuestro registro de memoria de olores tenemos grabado ese olor, el órgano encargado de ello es el hipotálamo.

Cuanto más rica sea nuestra experiencia mayor será nuestro registro y más preparados estaremos para desmenuzar la complejidad aromática de un vino.  Sin buscar un ejemplo tan sofisticado como el enunciado, si queremos discernir cual es la diferencia entre pimienta blanca, verde o negra o entre pimientos morrones y calaorras o si un aroma húmedo se corresponde con hongos o madera mojada, lo mejor es ponerse a oler todo aquello que los conocedores entrenados nos dicen encontrar en los aromas del vino.

El sentido del olfato es capaz de distinguir y con gran sutileza una cantidad de aromas que ninguna máquina inventada por el hombre ha logrado igualar por más que se base en análisis cuali-cuantitativos, lo que hace al olfato algo irremplazable y además los olores están asociados con sensaciones agradables o de las otras.

Los primeros aromas que encontramos en el vino son los denominados primarios que corresponden a las sustancias más volátiles y que se desprenden sin tener necesidad de agitar la copa, normalmente se corresponden con aromas frutados que estarán ligados a la cepa o cepas que constituyen el vino que estamos catando.   

Una vez encontrados los aromas primarios se agita la copa en sentido circular para permitir que se desprendan las sustancias aromáticas más pesadas y acto seguido literalmente hablando se "mete" la nariz en la copa para encontrar los aromas secundarios que están relacionados con la etapa de elaboración del vino y los terciarios relacionados con la etapa de evolución o guarda del mismo.

Decimos que un vino tiene mayor o menor complejidad aromática cuanto mayor o menor sea el tipo de aromas encontrados.

Más allá de la sensibilidad y capacidad natural que cada uno tenga sin duda el entrenamiento permite desarrollar esa sensibilidad.  Se pueden tomar cursos de aromas donde mediante el empleo de sustancias enfrascadas se consigue entrenar el olfato.  

En los vinos encontraremos aromas relacionados con alguno de los siguientes grupos:

a. Frutales, florales y vegetales: no necesitan mayor explicación, están siempre presentes en los vinos jóvenes y poco evolucionados, se corresponden según sean vinos blancos o tintos con "frutos rojos" , "ananá" , "ciruelas", "hierbas", "pasto mojado"  "paja seca", etc.

b. Cárnicos: almizcle, cuero, carne, panceta, etc. son más comunes en los vinos del tipo "viejo mundo"  que al momento de salir al mercado ya presentan una importante evolución.

c. Balsámicos: alcanfor, mentol, menta, etc.

d. Maderas y humedad: cedro, pino, roble, resinas, hongos, etc.

c. Químicos y Minerales: sulfurados, acéticos, ferrosos, ferruginosos, grafito, etc.

d. Especiados: pimienta, pimientos, clavo de olor, vainillas, etc.

e. Alcoholes y Esteres: etílicos, acéticos, grasos, etc.

f. Otros: pan tostado, café, ahumado, cocido, quemado y otros relacionados con el tratamiento al que se somete la madera de las barricas y toneles.

COCINANDO CON VINO - RABO DE TORO

Receta enviada por: Hugo Olaechea Espinoza

RABO DE TORO GUISADO EN VINO TINTO CON PURE DE PAPA COCTEL

RABO GUISADO

- Rabo de toro (1)

- Cebolla (1/2)

- Tallos de apio (2)

- Poro (1/2)

- Zanahoria (1/2)

- Vino tinto (1 ½ lt)

- Caldo de carne (1 lt)

- Ramas de tomillo

PURE DE PAPAS COCTEL

- Papas cóctel (20)

- Rama romero (1)

- Rama tomillo (1)

- Ajo picado (1)

- Crema de leche (1/2 tz)

- Aceite de oliva (4 cds)

En una olla, caliente el aceite vegetal y dore durante diez minutos la cebolla, apio, poro y zanahoria.

Sazone el rabo de toro con sal y pimienta. Lleve al horno, a 150ºC, durante veinte minutos.

Eche en la olla de las verduras doradas, el rabo de toro. Vierta el vino tinto y el caldo de carne.

Deje cocer tapado a fuego medio durante tres horas, hasta que la carne este muy suave. Cuele.

Eche la salsa de cocción en una sartén, a fuego medio y redúzcala a la mitad de su volumen inicial, reserve.

Ponga las papas cortadas por mitad, el romero, el tomillo y el ajo picado en una placa para horno. Vierta el aceite de oliva y lleve al horno a 240ºC, durante veinticinco minutos.

Procese junto con la crema de leche y sazone con sal y pimienta blanca.

COCINA DEL ALMA: TEDDY BOURONCLE

COCINA DE AUTOR presenta: Cocina del Alma con TEDDY BOURONCLE
 
Con gran orgullo el Instituto de los Andes presenta una Clase Magistral con el joven y talentoso Chef que lidera la propuesta gastronómica de una de las cadenas hoteleras más importantes y dinámicas del Perú
 
Chef Corporativo de Casa Andina Private Collection y de sus restaurantes bandera “Alma” / Egresado del Instituto de los Andes

Miércoles 12 de Agosto / 3:00 PM

Menú:

Cauche de Conchas con Huevo Micuit y Papa Perforada en Huancaína de Queso de Cabra
Pulpito en Moho de Tiradito sobre Escribano de Papas Rojas y Barnis de Aceitunas
Atún Majado de Yuca en Salsa de Cocona y Charapita con Ensalada de Palmitos
Bombón de Cordero, Papa Amarilla y Aceitunas de Botija en Salsa Ligera de Jugos de Cocción
 
INSTITUTO DE LOS ANDES  - Calle "El Sauce" 235 Rinconada - La Molina / Telf: 368-2537

PERAS AL VINO TINTO

Ingredientes

Peras medianas 8 
Vino tinto 1 l
Azúcar 300 g
Vainade vainilla 1 
Canela en rama  
Clavo de olor 1 

Procedimiento
Colocar en una cacerola inoxidable o enlozada, el vino, la vaina de vainilla, una rama de canela, el clavo de olor y el azúcar. Hervir a fuego suave unos minutos.

Pelar las peras, si es posible con un cuchillo acanalado, dejar los cabitos. Ubicar en el vino de forma que queden paradas; para ello el recipiente debe ser del tamaño apropiado.

Cocinar durante 20 minutos o hasta que estén tiernas, pero no blandas.
Verificar el punto introduciendo un palillo.

Dejar enfriar en el vino, retirar y acomodar en una fuente de mesa.
Reducir el líquido de cocción hasta darle consistencia de almíbar espeso. Dejar enfriar y verter sobre las peras.
Servir las peras tibias o a temperatura ambiente.
receta enviada por: Ana Gracia Garcia Madge

CARNE AL VINO TINTO

ingredientes:

600 g de carne magra de res
250 g de champiñones
300 g de cebollitas de coctel
125 g de puré de tomates
2 vasos de vino tinto seco
1 taza de caldo de verduras
1 cucharada de aceite de oliva
2 cucharaditas de maicena disueltas en 2 cucharadas de agua
2 dientes de ajo picados
1 cucharada de tomillo fresco picado
1 hoja de laurel
sal y pimienta

preparacion:

Cortamos la carne en cubos y la colocamos en un recipiente añadiendo el vino, el tomillo, el ajo y el laurel. Tapamos y dejamos macerar por 2 horas. Escurrimos la carne reservando la macerada.

Calentamos el aceite en una sartén antiadherente y cocinamos la carne hasta que cambie de color.

Colocamos la carne con el caldo, el puré y la macerada reservada en una olla de fondo grueso. Cocinamos a fuego lento hasta que la carne esté tierna, aproximadamente por 1 hora.

Calentamos nuevamente la sartén antiadherente y cocinamos en poco aceite los champiñones y las cebollitas hasta que se doren. Incorporamos a la olla.

Agregamos, removiendo, la maicena disuelta. Tapamos y cocinamos a fuego lento por 30 minutos. Salpimentamos y servimos enseguida. Receta enviada por María del Carmen Canales

VINOS DE COSECHA TARDÍA

Enologia IV

Por: Guillermo Jo

¿A qué se llama cosecha tardía o vinos dulces? –Vinos Argentinos

 A medida que la uva madura en la planta, los granos van acumulando azúcar, la que luego se transforma en alcohol durante la fermentación. La diferencia de las uvas con las que se realizan estos vinos es que han madurado mucho más tiempo en la planta, y tienen una cantidad tan grande de azúcar, que por lo general las levaduras que intervienen en la fermentación, no pueden transformarla en alcohol completamente. Es por este motivo que el azúcar queda en el vino. El resultado, un vino dulce natural.

En algunas regiones de Europa, sobre todo del norte, se deja madurar los racimos en las plantas durante muchas semanas. También en las zonas áridas y de clima seco, se producen vinos con estas características. La uva Semillón, que es la gran uva de los vinos de Sauternes, no es cosechada por racimos enteros, sino que es seleccionada una a una, día tras día. El Oporto es otro de los vinos dulces, que encontramos en el mundo. Para iniciarse en el arte de beber oporto debemos saber que el auténtico Oporto es el que se produce en la región portuguesa de Douro y el cepaje más empleado en su elaboración es una uva llamada Touriga Nacional. Los ingleses son fanáticos del Oporto, y establecieron un protocolo especial para beberlo. Si es muy añejo, cuarenta años más o menos, primero se lo pasa por un decantador, allí se lo deja para que respire y se liberen los aromas.

En Argentina, estos vinos reciben premios y elogios en los mercados más exigentes del mundo. No tienen ni un gramo de azúcar agregada y su dulzura se debe a su maduración y a su cuidadosa elaboración.

El primero fue realizado con Chardonnay muy maduras. El resultado fue un vino dulce natural, joven y fresco. Su color amarillo dorado y su aroma frutal impactó a todos. Con una gran persistencia, es ideal para acompañar quesos azules y algunos postres, que no lleven chocolate. Se bebe muy frío.

La uva Chenin, es también utilizada en nuestro país, y nos regala un vino dulce natural que es ideal para ser bebido como aperitivo, tiene a la vista un color amarillo pálido con algunos destellos dorados. Su aroma es frutal y es fácil percibir el aroma a durazno. Elaborado para atraer a los jóvenes, entre quienes ha tenido mucho éxito, es fácil de beber (mucho cuidado con los excesos!!) y quienes lo elaboran recomiendan hacerlo bien frío, entre 7 y 10 grados.

La uva Torrontés, en nuestro país, se interrumpe su fermentación cuando aún perduran 100 gramos de azúcar natural por litro. Los enólogos dicen que hay que beberlo un poco menos frío que los anteriores y aconsejan una temperatura de entre 12 y 15 grados. El Torrontés es aromático per se, tiene un color dorado pálido. Es un vino realmente elegante, que puede abrir y cerrar una comida.

La Sauvignon Blanc, es embotellada sin pasar por madera. Producido en la Provincia de Mendoza, tiene un color amarillo transparente. Su sabor es redondo, y aterciopelado puede servirse como aperitivo (algo que está muy de moda) o para acompañar postres frutales, si son cítricos mejor!!

Otra uva muy exótica, y que se ha desarrollado con mucho éxito en Argentina, más precisamente en la Provincia de Mendoza, es Gewürztraminer, proviene de Alsacia. Obtenemos un vino muy rico y muy especial de este varietal, con un sabor especiado y aroma a pétalos de rosa. Acompaña platos de sabor intenso, por sus virtudes y características sedosas, hace buen maridaje con salsas al curry, quesos de cabra y aunque no lo crean con alcauciles y espárragos.

-Fuente: www.mujeresdeempresa.com

*Desde mi punto de vista, cabe resaltar que siendo vinos argentinos nos explican que son vinos muy buenos y de excelente calidad, y es que realmente son de primera, y por ejemplo en cosecha tardía o late harvest son vinos dulces que nos acompaña y resaltan siempre en reuniones  o postres a base de frutas o cítricos que no empalaguen, pues para creerlo yo he catado un Cafayate de la Bodega Etchart de la cepa Torrontés Cosecha Tardía, pues realmente es un vino con combinaciones florales y afrutadas, por lo consiguiente es muy fresco y obvio que posee un dulzor característico de la uva. Pero no solamente se puede catar este vino con postres sino también en platos salados como por ejemplo con una tabla de quesos bien fuertes, incluso azules aunque finalmente ambas me quedaron espectaculares. Lo interesante de este vino es que lo puedes encontrar en el mercado a 36 soles y vas a notar que si es un excelente vino tardío.

Una de las características de Cosecha Tardía es que se presentan en botellas de medio litro, delgadas, altas, con etiquetas atractivas que impulsan al consumidor.
También se encuentran en el mercado dulces naturales que no son de cosecha tardía y son más económicos aunque la diferencia en el resultado final es notable, ya que el tardío tiene más cuerpo y es más intenso en todo sentido.