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ENOLOGIA

UNA LATA DE CERVEZA

Por: Maria Lago - Tele5 - Hoy en día nadie se sorprende al ver una lata de bebidas, pero hace 74 años este envase fue una verdadera revolución. El 24 de enero de 1935 salía al mercado estadounidense la primera lata de cerveza de la historia de la mano de Krueger: la 'Finest Beer'. ¿Qué dificultades tuvieron que superar? ¿Cuáles son las ventajas de este envase? Y la primera lata de cerveza española ¿cuál fue?. Aquí van algunos apuntes para curiosos y amantes del zumo de cebada.

La lata nunca sustituyó del todo al vidrio (ahí persiste el mítico botellín que muchos adoran), pero trajo consigo muchas ventajas. Un envase más ligero, más fácil de transportar y más difícil de romper. Por ello, las cerveceras comenzaron a desarrollarlo a principios del siglo XX. Pero los problemas no eran pocos. Había que superar obstáculos como la reacción química entre el metal y la cerveza. Otra cuestión a resolver era el cierre, ya que tenía que ser capaz de soportar la presión que todo zumo de cebada debe tener para conservar intactas sus propiedades.

Fue en 1935 cuando todo esto quedó completamente solucionado. Dos años después de la derogación de la Ley Seca, aparecía en Estados Unidos la primera lata de cerveza. Krueger, cervecería de Newark (New Jersey) lanzaba la 'Finest Beer', que pronto cautivaría al mercado.

American Can financió los costes de la investigación y acordó con Krueger que le devolvería el dinero sólo si el invento funcionaba bien. La pequeña cervecería multiplicó por cinco sus ventas en tan sólo seis meses. Desde entonces, la lata de cerveza no ha dejado de venderse.

La lata llega a España

Pero todavía habría más avances. El cierre ha sido otra de las cosas que han evolucionado. Las primeras latas recordaban a una botella, ya que tenían cuello y se cerraban a rosca. A principios de los 60 aparecieron las tapas de aluminio de fácil apertura y en los 80 se implantó la anilla "stay on", la 'chapita' que todos conocemos que no se desprende, facilitando el reciclaje integral de la lata.

En España hubo que esperar unos cuantos años para la llegada de la lata. En 1966 la desaparecida marca Cruz Blanca lanzó la 'Skol International Lager'. Pronto todas las demás marcas españolas lanzarían sus latas de cerveza. Por ejemplo, Damm introdujo este formato en 1978.

De todos los tamaños y colores

 

Otra de las ventajas que presentaba la lata es la gran superficie que tiene: un soporte idóneo para plasmar la imagen de la marca a través de dintintos diseños. Además se abre la posibilidad de incluir promociones como parte de la decoración, como la que Estrella Damm lanzó en el Mundial del 82 con Naranjito.

 

Muchos son los que coleccionan estos envases, con gran variedad de colores y tamaños. Desde la tradicional lata de 33cl. hasta la miniatura que se sirve en aviones. A lo largo de la geografía, los formatos cambian. Las hay más altas, más chatas, estrechas, anchas... pero todas ellas conservando perfectamente el preciado líquido que contienen.

 

EL PLACER DE BEBER

 

El Placer de Beber - Por Armando Scannone
Champagne en francés, es quizás la mayor contribución al placer que la sabiduría y experiencia vitivinícolas francesas han dado al mundo. Es un vino festivo, agradable, complejo, que invita a la alegría, casi sinónimo de fiesta, en el cual se reúnen su bello y luminoso color, su complejo bouquet, su inigualable sabor y sedosidad y muy especialmente su efervescencia que permite que sus finas burbujas, con su cosquilleo, hagan fiesta voluptuosa en la boca. Es el vino espumoso por antonomasia que además, por las estrictas exigencias en todas las fases de su elaboración, ha pasado a ser considerado, sin discusión, el aristócrata de los vinos espumosos.
 
La naturaleza del suelo, las variedades de uva y la posición geográfica de la región de Champagne, le dan características inimitables al champagne. Es un vino de mezcla, de "assemblage", de vinos y cosechas, lo que le da complejidad y balance y que quizás, lo mas importante, lo mas vital, en la elaboración del champaña sea: el arte de mezclar, que permite al maestro mezclador, utilizar su experiencia y talento, así como su reserva de vinos de diferentes viñedos y de diferentes añadas, por eso el tremendo esfuerzo que cada casa debe realizar para obtener los mejores vinos "tranquilos" que cada primavera van a servir de base para la mezcla.
 
Primeramente las uvas deben ser correctamente cosechadas. Debe hacerse obligatoriamente en Champagne a mano, pues apenas ligeros daños a la piel de las uvas negras que se utilizan para el champaña, podría producir vinos de diferentes tintes de color. Las normas oficiales de calidad estipularon en 1983 que se requieren 160 kilos de uvas para obtener 1 hectolítro de mosto o jugo, lo que cada año, de acuerdo a las condiciones y pronósticos de cosechas puede ser oficialmente modificado. Por otra parte las prensas verticales tradicionales, hoy en vías de ser reemplazadas, pueden recibir 4,000 kilos de uvas que producen 2.666 litros de mosto o jugo, de los cuales los primeros 2.050 constituyen lo que se denomina la "cuvée", (*), la primera prensada, la mejor calidad, los siguientes 410 litros constituyen lo que en Champagne se denomina "premiere taille" y la última parte, 205 litros, es denominada "deuxieme taille". Estas dos ultimas partes de la prensada, en general son utilizadas para segundas marcas mas económicas de cada casa o para marcas de algún comprador que las vende bajo su nombre.
 
Los vinos obtenidos a partir de la "cuvée", (*) van a determinar el estilo, las características de cada casa, de cada fabricante, guardado celosamente, en cada caso, en la memoria de los "maestros de bodega", que catan cuanto sea necesario los vinos que han de conformarla y que por años mantienen y trasmiten además cuidadosamente su sabiduría y experiencia a quienes serán sus sucesores, tratando siempre no sólo de mantener la calidad sino de mejorarla, lo que vale también para todas las fases de la elaboración del champaña.
 
La región vinícola de Champagne está situada al noroeste de Francia, a lo largo del valle del río Marne. Fue en 1927 que su extensión vinícola quedó definitivamente establecida. Ha sido por siglos productora de vinos, originalmente "tranquilos" que eventualmente espumaban en la botella con la consiguiente rotura de algunas. Es a partir de la segunda mitad del siglo XVII, que algunos cambios fundamentales dieron origen al champaña actual cuando Dom Perignon, abad del monasterio de Hautvillers, hizo aportes revolucionarios para su producción, muy pequeña hasta el siglo XIX, cuando en la casa Veuve Clicquot se inventó el "pupitre" para la removida, "remuage", de las botellas, así como la dosificación exacta del azúcar para promover la segunda fermentación (en botella), hechos que permitieron su industrialización en gran escala.
 
(*) CUVÉE: "Substantivo que en francés significa el contenido de una cuba. Se aplica al vino proveniente de una misma cuba o todo el vino hacho en un momento dado o en similares condiciones. En Champagne, la palabra tiene otros significados: el vino del primer prensado, por una parte, y cierta mezcla de diversos vinos o una fracción determinada de vinos en reserva para mezclar con otros". (Guía EXCESO de vinos y destilados).

ALEJANDRO FERNÁNDEZ - PESQUERA DE DUERO

Por: Paco Berciano

un pionero

En la gran evolución del vino español de los últimos 30 años Alejandro Fernández ha sido un personaje fundamental. Sin él ese cambio se hubiese dado también, pero, posiblemente, más tarde o de forma más lenta.

Pesquera de Duero era, en 1932 cuando nació Alejandro Fernández, un pueblo como casi todos los de Castilla. La agricultura era su base y entre ella destacaba con brillo propio el vino.

Alejandro Fernández nació en una familia sencilla y nunca desperdició la oportunidad de demostrar su enorme creatividad. Fue carpintero, herrero y creador de máquinas para el campo. Todavía hoy tiene dos patentes de máquinas para recoger la remolacha. Él las hacía en su taller de Pesquera y él se encargaba de venderlas y cobrarlas.

Incluso en los momentos más difíciles siempre tuvo el vino como objetivo. Cuando la situación económica se lo permitió, Alejandro decidió hacer su sueño realidad. Se pone a plantar viñedos en un momento en que todos los arrancaban para poner en su lugar remolacha, menos trabajosa y más rentable.

Es así como nace Tinto Pesquera. Enamorado de su pueblo, cuando en 1975 comercializó su primer vino escoge para presidir sus botellas el arco y la torre de Pesquera.

No es posible hablar del actual vino español sin reflejar el papel determinante que ha jugado Alejandro Fernández en su configuración. Cuando aparece Tinto Pesquera los vinos que se bebían en España no se parecían nada a los que ahora bebemos. Estaban en la línea de los riojas clásicos, poco color, escaso cuerpo y marcada presencia de la madera.

El vino que crea Alejandro es de un estilo diferente. Color más intenso, en la línea de los granates y no de los tejas. Un vino concentrado, con predominio de la fruta sobre la madera, tánico y concebido para vivir muchos años en botella. Embotellado sin filtrar, siempre tuvo posos, que en esa época muchos no entendieron.

Las causas que llevan a Alejandro Fernández a sacar un vino tan diferente las explica de forma sencilla

En Pesquera desde siempre se hacían los vinos así, con más color y más cuerpo, y yo quise seguir con ese estilo, pero haciendo las cosas mejor. Vendimiando a tiempo, seleccionando la uva, elaborando bien y cuidando que la madera no mate a la fruta

En una época en la que las grandes bodegas españolas, con alguna escueta y honrosa excepción, despreciaban la viña por la facilidad de encontrar a buen precio uvas de buena calidad, Alejandro siempre apostó por el viñedo propio.

También abrió muchas puertas en el exterior y mientras la legislación aérea se lo permitió siempre viajó junto a sus botellas que daba de probar, ante el asombro de todos, en el avión a compañeros de viaje.

Recuerdo cuando presentó sus vinos a un grupo de bodegueros de Burdeos, entre los que se encontraban los propietarios de Angélus, L’Eglise Clinet o Valandraut. Fue hace casi 20 años. Hoy sus vinos se encuentra en las mejores cartas de vino de todo el mundo.

PRODUCCION DE VINOS ESPUMOSOS

 


elcatavinos.com - Vinos espumosos o sparkling wines, como lo llaman los anglosajones, spumante, que le dicen los italianos y portugueses o simplemente champagne, para los franceses, todos ellos tienen una raiz común que es su alto contenido en gas carbónico, obtenido de manera natural por una segunda fermentación, en la mayoría de los casos, o de manera artificial en los menos.
En España utilizamos la palabra Cava para definir al más excelso de los vinos espumosos. Esta palabra ha venido a sustituir a la denominación Champagne o Método Champagnoise, que proviniendo de la región francesa de Champagne, solo pueden beneficiarse de ella, los de aquella región. El Cava como tal, que se elabora desde hace más de 100 años en la región del Penedés, tiene suficiente personalidad y tradición como para presentarse ante los consumidores nacionales e internacionales y ocupar lugares de privilegio en el contexto mundial de los vinos espumosos.
El inventor del Champagne, o sea de vinos con segunda fermentación, fue un padre Benedictino llamado Dom Perignon, que en el Siglo XVII, no se sabe si por casualidad o por experimentación, consiguió éste maravilloso producto.
Cava es un vino espumosos procedente de determinados tipo de uva, que contiene, como consecuencia de su especial elaboración, gas carbónico, formando al descorchar la botella, y escanciarla en una copa, espuma de sensible persistencia, seguida de un desprendimiento continuo de burbujas

Lo primero que hemos de conseguir para hacer un buen cava es un buen vino. Es preciso conseguir vinos con un notable porcentaje de acidez total, entre 7 y 8 grs. El Consejo Regulador de los Cavas, solo autoriza las variedades blancas de cepa Macabeo o Viura, Xarel·lo, Parellada, Chardonnay y Malvasía o Subirat; y en tintas Garnacha y Monastrell, para su elaboración.
Los cavistas cuidan en extremo el conseguir un buen vino, adelantando para ello la vendimia, con el fin de obtener vinos jóvenes y afrutados, con una notable acidez. El racimo debe ser transportado a la bodega en las mejores condiciones y su prensado, hasta conseguir un mosto limpio, se hace por medio de la más avanzada tecnología, utilizando para ello y en forma muy generalizada, prensas neumáticas, que, por presión de aire, rompen los granos si tan siquiera tocarlos.
Obtenido el mosto limpio y terminadas las fermentaciones que lo convierten en vino, éste, se mezcla con un 20% de vino de la cosecha anterior para darle mayor consistencia; destaquemos aquí que no todas las bodegas emplean ésta práctica, pero quien lo hace refuerza la debilidad de algunos vinos obtenidos en cosecha temprana.
A continuación es embotellado en las típicas botellas de cava, de color verde oscuro para preservar el contenido de la luz, y de vidrio muy grueso y reforzado para poder aguantar las 4 atmósferas de presión que se originarán en su interior.
A éste vino, que llaman " de tiraje" se le añade azúcar y levaduras en muy pequeña proporción, para que se produzca el fenómeno de una segunda fermentación. El azúcar se convertirá en gas carbónico y alcohol, al tiempo que servirá de alimento a las levaduras. Se tapan las botellas con un tapón provisional, del tipo de una chapa de cerveza y donde se indica la fecha, y se colocan en "rima", es decir acostadas y apiladas, por un tiempo determinado según el tipo de cava que se quiera elaborar. Así deberá permanecer un mínimo de nueve meses, para tener la autorización de denominarlo Cava. Este es el caso de los semi-secos, extra o secos, no estando reglamentadas por el Consejo Regulador las expresiones Brut o Brut Nature. En lo que se refiere a los períodos de crianza, solamente se regula el cava gran reserva, en el que el período de permanencia en rima debe ser superior a 30 meses. La controversia surgida últimamente al respecto ha obligado al Consejo Regulador a estudiar una reforma del Reglamento y que está en fase preeliminar.

Durante éste tiempo tiene lugar la ya mencionada segunda fermentación dentro de la botella. Los residuos o heces que se producen, se acumulan, por decantación, en un lado de la botella. El siguiente paso será el traslado de éstas, de la rima al "pupitre", especie de grandes uves invertidas de madera o cemento, donde manos expertas harán que los residuos acumulados en el lado de la botella se trasladen hasta el cuello de la misma a base de decantación y cuartos de vuelta. Cuando por éste artesanal sistema las botellas estén en punta, estarán listas para pasar al "degüelle", que no es otra cosa que congelar, por medio de máquinas especiales preparadas para tal proceso, el cuello de la botella donde están depositados los residuos y que al extraer el tapón, también por medios mecánicos, el mismo gas carbónico que contiene el cava, hará que salga despedio con fuerza llevándose consigo las impurezas.

 En éste proceso la botella sufre una pérdida mínima de líquido que habrá que reemplazar, y que supone un fundamento básico en la elaboración de un cava. Es aquí donde interviene el llamado "licor de expedición", mezcla de brandy, vino y azúcar, en proporciones diferentes según los cavistas, y que en definitiva significará el sabor de cada bodega, la "marca de fábrica", que distinguirá unos elaborados de otros. Cuanta mayor cantidad de licor de expedición lleve un cava o cuanto más dulce sea éste, menor será la necesidad de que el vino que lo ha producido, sea de excelente calidad, y viceversa.
Esta pérdida de líquido después del degüelle, es repuesta por el licor de expedición y que según las proporciones de azúcar que contenga, identificará el cava ante el consumidor:
Un "Cava Dulce", tendrá más de 50 gr. de azúcar por litro.
Un "Cava Semi", de 30 a 50 gr.
Un "Cava Seco", de 20 a 30 gr.
Un "Cava Brut", de 0 a 20 gr.
Un "Cava Nature", se reemplazará con el mismo líquido perdido, esto es, exento de licor de expedición, y los azúcares que pudiese contener serán los propios del vino base con que se elaboró.

Llenas las botellas, pasaran por el tren de tapado, utilizando para ello un buen tapón de corcho en el que figurará, en su parte plana interior de la botella, una estrella de cuatro puntas, signo de autenticidad del Cava. A continuación se coloca el "morrión", que es el alambre que sujeta el tapón. Se lava la botella, se seca, se agita para lograr uniformidad de contenidos, y se acaba colocando la etiqueta y capucha.

Otros métodos de elaboración en vinos espumosos:

Método Tradicional: Se sigue el mismo procedimiento de un cava pero están excluidos de la Denominación Cava. Se comercializan en su propia región de producción, y que no están incluidas en las zonas autorizadas por el Consejo Regulador para producir Cava. Sujetos a las mismas normas de elaboración y crianza, en la etiqueta no puede aparecer la palabra Cava, sino "vino espumoso natural" y "método tradicional".

 Granvás: Denominado también "grandes envases", "cuvée closse" o "método Charmat", es el vino espumoso natural cuya segunda fermentación tiene lugar en grandes envases de cierre hermético y de acero inoxidable. Debe permanecer en el depósito al menos 21 días, desde la adición de levaduras hasta su embotellado y comercialización. La identificación de su procedencia la da una circunferencia impresa en la parte plana del corcho, del lado interior de la botella.

 Vinos gasificados: Es la escala más baja de los vinos espumosos, tanto en lo que se refiere a precio como a calidad. Son vinos sin grandes atributos a los que se les adiciona, de manera artificial, la totalidad o parte del gas carbónico que contienen. Se identifican mediante la impresión de un triángulo en la cara interior del tapón de corcho, y si éste es de plástico, en la cara externa. En la etiqueta de aparecer la expresión "vino gasificado".

EL VINO TINTO Y LA LONGEVIDAD

El Universal - Jack Kelly/ Pittsburgh Post - Gazette - Según la Biblia, Matusalén llegó a la madura edad de 969 años. El récord de longevidad moderno lo tiene Jeanne Calment, de Arles, Francia. Nacida el 21 de febrero de 1875, murió 122 años y cinco meses después, en agosto de 1997.

La expectativa de vida promedio del hombre estadounidense nacido en 2005 es de 75.2 años, 80.4 para la mujer, de acuerdo con el Centro de Control de las Enfermedades. Así que pocos pueden esperar vivir tanto como Calment.

Pero si seguimos el consejo y el ejemplo de dos prominentes miembros del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, podríamos esperar añadir entre 10 y 15 años a nuestro tiempo de vida.

El doctor Joseph Maroon, de 68 años, es vicepresidente de cirugía neurológica de la universidad, neurocirujano de los Acereros y triatleta que ha completado la competencia Ironman en Hawaii (4km de nado, 180 km de ciclismo y una carrera de 42 km) dos veces, la más reciente en octubre pasado.

La doctora Vonda Wright es cirujano ortopedista y directora de la Iniciativa sobre Desempeño e Investigación para Atletas del Centro de Medicina Deportiva de la universidad. Ha corrido el maratón de Chicago tres veces, y compite frecuentemente en carreras más cortas.

Maroon y Wright han escrito libros para describir cómo podemos vivir más tiempo, o al menos más saludables. En "El factor longevidad", Maroon explica que ciertas sustancias de los alimentos activan un conjunto específico de genes en los humanos que nos hacen más saludables y vivir más tiempo.

En "Acondicionamiento físico después de los 40", Wright explica por qué el ejercicio es tan importante para alejar a las enfermedades, describe ejercicios simples que cualquiera puede hacer en casa sin equipo especial, y ofrece consejos especiales para quienes sufren de artritis.

Aproximadamente 30% de la longevidad es determinada por nuestra conformación genética, y estamos programados para desgastarnos después de cierto tiempo, indicó Maroon. Pero alrededor de 70% de lo que consideramos como envejecimiento es determinado por nuestros hábitos dietéticos y de ejercicio.

"Su cuerpo cambiará debido a la biología del envejecimiento, pero sin el devastador efecto del uso inadecuado, podemos mantenermos extraordinaruamente rápidos y funcionales al tiempo que envejecemos", señaló Wright. "Muchos de los cambios popularmente asociados con el envejecimiento son menos resultado de la biología y más resultado de las decisiones sobre nuestro estilo de vida que tomamos al envejecer".

Unos cuantos buenos hábitos pueden contrarrestar algunos malos. Calment atribuyó su larga vida y buena salud a su costumbre de dar largas caminatas casi todos los días y al hecho de tomar una o dos copas de vino tinto cada noche.

Usó una bicicleta hasta que cumplió los 100. Pero también fumó hasta los 117, y consumía poco menos de un kilo de chocolate cada semana.

Maroon aborda la "paradoja francesa" en su libro. Los franceses consumen bastante más grasas que los estadounidenses y sin embargo su tasa de ataques cardiacos es la mitad de la de Estados Unidos, y tienen menos gente obesa.

Comer el tipo correcto de chocolate (en cantidades inferiores a las ingeridas por Calment) puede ser bueno para la salud, explicó. Pero lo que es particularmente beneficioso es el vino; contiene una sustancia llamada resveratrol, que activa en humanos genes que alientan la supervivencia.

Sus investigaciones lo han convencido de tomar una o dos copas de vino tinto todos los días. Pero advirtió que el límite deben ser dos copas para el hombre promedio y una para la mujer.

Si se toma más que eso, los efectos nocivos del alcohol sobrepasan los efectos beneficiosos del resveratrol.
"Hablamos de la compresión de la morbilidad", precisó Maroon. "Queremos vivir bien por mucho tiempo, y morir rápidamente". (Traducción: Gregorio Narváez).

EL BRÓCOLI CON CHARDONNAY

ASSOCIATED PRESS - El año nuevo casi siempre trae una dieta nueva con muchas verduras, algunas de las cuales puede ser una pesadilla de combinar con bebidas compatibles.

El brócoli, por ejemplo, es amargo y rico en azufre, por lo que es notoriamente difícil de acompañar con vinos. Al cocerse, estas verduras crucíferas liberan compuestos sulfurosos que no solo no huelen bien, sino que además pueden afectar el sabor y el aroma de los vinos y los alimentos con los que se sirven.

"Es como un blanco móvil. Cada quien tiene una sensibilidad propia a lo amargo, y los alimentos amargos son difíciles de acompañar", dice David Snyder, instructor de la Escuela de Enología de Filadelfia.

"Para las personas que buscan una combinación espectacular con el brócoli, bueno, creo que tal cosa no existe", dijo.

Y no es necesario prepararlo crudo para que sea un problema. Aun servido en un plato de pasta o quiche, el brócoli –miembro de la familia de la col– puede convertirse en el elemento dominante de una comida.

Lo más seguro, dice Snyder, es un vino blanco bajo en ácidos, como el chardonnay. Esto le ayuda a moderar su acritud. Un vino blanco muy ácido como acompañamiento de alimentos amargos como el brócoli termina "quitándole el sabor a la comida y dejando un sabor acre en el vino".

Otra opción, ligeramente más aventurada, sería un cabernet sauvignon con elevado nivel de taninos (que muchas veces implica un sabor amargo).

"Eso es lo absurdo de lo amargo. O lo aceptas o lo rechazas", dijo Snyder.

Lo amargo de los taninos disipa la acritud del brócoli y entonces surgen todos los demás sabores.

"Es una combinación extraña, pero desde el punto de vista químico sí tiene sentido".

VINO DE HIELO

La bodega alavesa San Prudencio ha elaborado vino de hielo con uva tinta, la primera de La Rioja que produce este tipo de vino, afamado en países fríos como Canadá o Austria pero raro en España.
Rubén Sáenz, enólogo y gerente de San Prudencio junto a su hermano Marcos y su equipo, vendimiaron la semana pasada una parcela reservada en sus viñedos, aprovechando las fuertes heladas registradas durante las últimas semanas en la región.
Han utilizado tempranillo y garnacha, dos variedades propias de Rioja, mientras que en los países más fríos se suelen usar variedades blancas para realizar este mosto dulzón, que alcanza altos precios en el mercado.
El vino de hielo se obtiene dejando congelar la uva en la vid, de manera natural, por lo que necesita fuertes heladas. Así, la vendimia se inició el pasado 13 de enero, con una temperatura bajo cero que osciló entre los -7º y los -5º,
El enólogo, Rubén Sáenz, ha explicado que "de esta forma conseguimos que se congele el agua que la uva guarda y obtenemos la esencia del mosto, un mosto concentrado y muy rico en azúcares".
750 litros de mosto - En total, se han vendimiado cerca de 5.000 kilos de uva. "Con esta uva recogida se han obtenido unos 750 litros de mosto ya que el rendimiento de transformación ha sido muy bajo, ha rondado el 14%. Hemos obtenido un mosto tinto, por supuesto, no color azabache, sino más bien carmín, estilo pinot noir, con mucha densidad", ha detallado Sáenz.
El zumo de uva producto de esta recolección en plena helada es a la vez extremadamente dulce y aromático, "pura esencia", como lo ha definido el enólogo: "el grado alcohólico probable de este concentrado de azúcar es de 22º. Con su fermentación parcial obtendremos un vino de 11 ó 12º", ha añadido Sáenz.
"La fermentación será a partir de ahora necesariamente lenta, ya que en la barrica estos vinos se mantienen a baja temperatura. Una vez que se produzca, en mes y medio, podremos conocer las características finales".
La bodega ha realizado este vino tras las sugerencias de clientes de la alta restauración. Dentro de unos meses saldrá al mercado, con el nombre de "Malizia".

PERSONAJES DEL VINO FRANCES

Las 10 personalidades del vino en Francia

Por: Paco Berciano - Descorche

Después de las intensas discusiones que se han formado durante estas semanas de vacaciones vuelvo a ponerme otra vez en marcha. Aconsejo a quien no lo haya hecho que lea los comentarios que se han ido sucediendo estos días sobre los vinos recomendados tanto para las fiestas como para despedir el año. Aparte de los inevitables ataques anónimos de turno hay aportaciones y debates realmente interesantes.

En su último número, de diciembre 2008, La Revue du Vin de France escogía las 100 personalidades del vino en Francia. Me parece una buena idea y en esa línea, a partir de la próxima semana voy a escoger las personas o instituciones que en mi opinión son las más influyentes en el mundo del vino español.

Pero hoy vamos a hablar de las que escoge la conocida revista francesa.

El primer puesto lo ocupa un desconocido para la opinión pública francesa, y no digamos para la española. Se trata de Pierre Castell. Es el primer productor de vino de Europa y el tercero mundial. Posee entre otras cosas 14 châteaux en Burdeos y 3.260 hectáreas de viñedo en el mundo. Es también propietario de la cadena de tiendas Nicolas.

En segundo lugar está Corinne Henry-Munoz, directora de líquidos de Carrefour. De ella dicen que vende 348 millones de euros en vino cada año.

El tercer puesto lo ocupa Bernard Arnault, presidente de LVMH, que en lo que al vino se refiere se queda en Möet Hennesy. Entre sus posesiones están Dom Pérignon, Möet, Veuve Clicquot, Ruinart, Mercier, Krug, parte mayoritaria de Château d’Yquem, Château Quinault L’Enclos y Château Cheval Blanc, estos dos últimos compras personales, no del grupo, y asociado al belga Albert Frère.

El cuarto puesto es para Robert Parker, cuya presencia es tan justa como inevitable, y el quinto para Bernard Mary, director general de Crédit Agricole, algo como mínimo sorprendente.

A continuación viene Jean-Claude Boisset, propietario del grupo de Borgoña que lleva su nombre. Después está Michel Rolland, enólogo asesor de múltiples bodegas y caricaturizado de forma cruel en la película Mondovino.

En octavo lugar está el presidente de INAO, el instituto de las denominaciones de origen francés, Yves Bénard, antiguo dirigente de Möet.

El noveno es Jean-François Moueix, propietario de Petrus, la leyenda de Pomerol.

Cierra el grupo de 10, Louis-Fabrice Latour, propietario de la Maison Louis Latour de Borgoña y de Simonnet-Febvre en Chablis.

Muchos nombres desconocidos, junto con los propietarios de grandes grupos de venta y Robert Parker, como único personaje de fuera de Francia.